20. Nueva política, ciudad vieja


En este clima tan agresivo, el romano soporta, además, una ciudad que se vuelca con el turismo internacional y que vende, cada vez de forma más descarada, su personalidad en post de una velada con acento norteamericano que dejé una buena propina.

Pepe Pérez-Muelas Alcázar
@Josemariapma

Al sol de Roma 6 junio, 2016


Que la política está cambiando es algo que se siente en toda Europa. Italia, siempre al borde de la tragedia, en el precipicio donde parece caer constantemente pero en donde vive a perpetuidad, tal vez mantenida por la belleza, también se está contagiando del nuevo clima. Que sea borrasca o anticiclón lo dirá el tiempo

Durante años, la capital ha vivido inmersa en el caos, lugar predilecto para una política incapaz de satisfacer las demandas de los ciudadanos, creando un sentimiento de hastío total. En Roma, se habla de que la ciudad es ingobernable, que se perdió entre la burocracia, hace décadas, tal vez hace siglos, o incluso nació ya sin encontrarse, y que ni un milagro (en esta parte se suceden varios diariamente) podría hacer que Roma fuera una ciudad normal y civilizada. El vecino debe soportar diariamente que los servicios de limpieza tarden a veces hasta un mes en recoger la inmundicia acumulada durante semanas. Las principales calles de la ciudad no cuentan con aceras dignas para poder disfrutar de un paseo tranquilo. El centro, el extrarradio, allá donde la persona quiera mirar, está dominado por un ejército de coches y motocicletas que invaden la pacífica convivencia del ciudadano, que se estacionan, en la mayoría de los casos, en lugares no adaptados para el aparcamiento, invadiendo aceras y plazas. El ciudadano romano debe soportar esto todos los días: un servicio de transporte que apenas existe, que es lento, con calzadas llenas de baches que ponen en peligro la integridad del pasajero; unos impuestos (a veces abusivos) que recuerdan solamente las obligaciones pero que cancelan los derechos.

Virginia Raggi, futura alcaldesa de Roma

Virginia Raggi, futura alcaldesa de Roma

En este clima tan agresivo, el romano soporta, además, una ciudad que se vuelca con el turismo internacional y que vende, cada vez de forma más descarada, su personalidad en post de una velada con acento norteamericano que dejé una buena propina. La ciudad está perdiendo sus rincones, y son pocos los barrios que resisten con su encanto autóctono. Tal vez sea un problema europeo y sobre la globalización pese la deuda de convertir todas las ciudades en un mismo parque de atracciones. Roma, durante cerca de tres mil años, ha aguantado modas e invasiones bárbaras (de guerreros y de costumbres absurdas), ha visto desfiles militares cuyas botas estaban manchadas de sangre y las mayores proezas del mundo del deporte, como el primer campeonato olímpico de Mohamed Alí. Pero en esta ocasión, noto cierto desapego en compañeros y amigos, como si la ciudad en sí no tuviera remedio y ni con las elecciones se pudiera cambiar el signo maldito de sus calles.

Muhammad Alí como campeón olímpico en Roma 1960

Muhammad Alí como campeón olímpico en Roma 1960

Ayer, Domingo 5 de Junio, casi dos millones de romanos acudieron a las urnas, más hastiados que esperanzados, para votar un nuevo alcalde. Meses antes, el caos en la alcaldía de Ignazio Marino había supuesto el colapso de una gestión podrida por la corrupción. Llevaba apenas dos años en el cargo. Gianni Alemanno, el alcalde predecesor, será recordado también por ciertos saludos fascistas mientras celebraba su victoria en el Campidoglio.

El panorama de ayer no podía ser más desolador. Todas las encuestas daban como ganadora a Virginia Raggi, flamante política del Movimiento Cinque Stelle, del cómico y bufón de corte Beppe Grillo. El partido impidió la formación del gobierno hace apenas tres años, y se dedica a gritar en el parlamento y a votar en contra de absolutamente todas las leyes que se gestionen. Algunos italianos, de esos que ven crecer la hierba, entienden que el principal culpable de que existan partidos así y que crezcan tanto es simplemente un estado corrupto y cansado de cursarse las heridas.

Ejemplo del mal estado del pavimento

Ejemplo del mal estado del pavimento

Al final, el electorado dio la razón a las encuestas, con una participación muy baja, con respecto a otros años. Los romanos se han despertado con la incertidumbre de que no existen más los nuevos tiempos, que los discursos políticos se han quedado ya sin saliva y los slogan no funcionan, vayan en la parte de atrás de un autobús o en la fachada de un palacio papal.

Hace poco se aprobaron los matrimonios entre parejas homosexuales. El principal debate de la campaña ha sido si el alcalde resultante de las elecciones organizaría o no bodas gais. El segundo debate era si Roma puede albergar los Juegos Olímpicos de 2024.  Aquí no se sabe cuándo dejó de existir el vínculo necesario entre el político y las necesidades de la gente. Tal vez yo esté equivocado, y lo que necesita Roma, mucho más que arreglar el asfalto de sus calles y dotar de seguridad a su extrarradio sea un nuevo Mohamed Ali en 2024 que haga enloquecer a millones de romanos que, atentos, ven desde la televisión un nuevo héroe mundial, mientras alguien se lleva, una a una, las plantas que cuelgan de su terraza.

Foto principal: Tráfico extremo en Roma

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