29. San Lorenzo: bombas y música


Lo cierto es que San Lorenzo es un barrio donde la gente joven toma las calles. Es el reino de la juventud, dicen por sus calles, y en sus plazas se percibe un ambiente que difícilmente puede encontrarse en el centro de Roma.

Pepe Pérez-Muelas Alcázar
@Josemariapma

Al sol de Roma 17 junio, 2016


En enero de 1941, ya casi caída la noche, Ida Ramundo acababa de llegar a su casa, en el Barrio de San Lorenzo. Preparaba la cena mientras esperaba que su hijo volviera de jugar con los amigos. Roma era una ciudad infectada de militares alemanes que iban y venían, desde los frentes calurosos de África hasta los campos helados de Rusia. Uno de esos soldados, tal vez buscando un prostíbulo, y por causa del azar, entró en la casa de Ida Ramundo, y en una situación extraña y perpleja, acaba violando a la mujer. Meses después, nacerá Useppe.

La historia de Ida Ramundo, a través de las páginas inolvidables de La Storia, de Elsa Morante, es también la descripción de un tiempo de guerra, de los años oscuros de la historiografía italiana, y la voz personal de un barrio, San Lorenzo, habitado por gente humilde, y que sufrirá como ninguno los estragos de una guerra. Es la anatomía de un territorio sagrado, tal vez uno de los pocos que aún mantiene cierta esencia de la ciudad que un día fue, y que no se ha dejado vencer por la ola de impersonalidad que arrasa todas las grandes ciudades europeas.

Situado al norte de la Estación de Termini, más allá de las murallas Aurelianas, es la vía de acceso al Cementerio del Verano (el más grande de la ciudad), y el límite de la ciudad universitaria, donde los estudiantes, tras horas de clases, van a refugiarse en sus bares y en sus plazas. Sus avenidas no son hermosas. Los monumentos, los grandes emperadores, los templos donde residen los misterios de la Historia y los encuentros papales están ausentes de sus calles. Cualquier viajero que camine por su entramado urbanístico apreciará que el barrio, de forma objetiva, más parece una ciudad desolada tras una guerra que un espacio digno de formar parte del complejo entramado de azares que es Roma.

La Tangenziale a su paso por San LorenzoLa estructura infame que atraviesa el barrio, La Tangenziale (vía rápida que alivia el tráfico hasta las afueras de la ciudad), no hace sino fomentar el mito de que San Lorenzo es un barrio sin gusto y construido más por una necesidad de habitar rápidamente la antigua periferia que por hacer el espacio fácilmente habitable. No es que tenga una estética fea, es que la estética no existe.

A mediados del siglo XIX, San Lorenzo apenas era un vasto campo agrícola, donde los desperdicios de la ciudad iban a parar a sus colinas. Tras la unificación italiana, el barrio adquirió forma, y pronto la nueva clase trabajadora ocupará su geografía y creará un carácter muy típico y todavía perceptible: el homo romanus.

El 19 de julio de 1943, el apacible barrio familiar fue casi destruido. San Lorenzo pagó los platos rotos de una guerra que se estaba extendiendo en el tiempo. La aviación norteamericana, para acelerar la caída de Mussolini y tras el desembarco en Sicilia, bombardeó sistemáticamente el barrio con el pretexto de que se encontraban varios cuarteles de inteligencia nazi. Murieron cerca de tres mil personas. Casi en su totalidad, eran trabajadores, mujeres y niños. La pobre Ida Ramundo, en la novela, se vio afectado por las bombas y tuvo que abandonar para siempre el barrio.

Dicen que Pablo VI, desde el balcón del Vaticano, pudo ver las columnas de humo que ascendían imparables, tiñendo la ciudad de ceniza. Se acercó a la ventana, y rezó en voz baja, entre susurros, por las almas de las víctimas que estaban masacrando en ese momento. No solía verse mucho la figura papal durante la Guerra, así que prefirió continuar con sus ejercicios espirituales en silencio, más que acudir al rescate de las almas.Paulo VI en una escena tras el bombardeo

El resentimiento aún puede verse en San Lorenzo, de la misma forma que las ruinas de muchos edificios que todavía no se han reconstruido. En ciertos bares, la bandera norteamericana está prohibida, o diversas pintadas en la pared recuerdan que los turistas anglosajones no son bienvenidos. Pero esto forma más parte de una anécdota que de una realidad.

Lo cierto es que San Lorenzo es un barrio donde la gente joven toma las calles. Es el reino de la juventud, dicen por sus calles, y en sus plazas se percibe un ambiente que difícilmente puede encontrarse en el centro de Roma. Antiguamente baluarte del Partido Comunista Italiano, hoy en día la apatía política parece resistir en sus foros y en sus tabernas. Los mítines de ciertos grupos de izquierdas logran un público impensable en barrios cercanos. Cuando cae la noche, las ideologías se olvidan y la cerveza y la música salva las heridas de la Historia.San Lorenzo nocturno, en la actualidad

Los grafitis toman las calles, los conciertos encuentran las vías rápidas del entendimiento, y si el viajero busca pasar una auténtica velada con una ciudad que aún se siente joven y cercana a Europa, lo mejor que puede hacer es ponerse unos vaqueros, una camisa de manga corta y dejarse llevar por las diferentes cervezas italianas. El resto lo hará un barrio que a pesar de su rudeza, respira como Roma olvidó hacer ya hace décadas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

meme-primer-instituto

meme-lelpicoesquina

meme-aquiencorresponda

meme-hablandobajito2

meme-todoquedaencasa

meme-laimpertinenciaconstatnte

meme-tecnolorca

meme-hayqueseguir

meme-lapalabraembrujoazahar

meme-unaciudadmuchasrealidades

meme-pokerdebastos

meme-porelarticulo33

meme-lapielquequieres

meme-reflexionescontigo

meme-cafe-digital-con-juan-bermudez

 

Tú publicidad aquí