4. Claudia Montaini. Pequeñas y grandes diferencias culturales entre España e Italia


Claudia tiene 31 años y lleva casi cuatro en Lorca. De un pequeño pueblo de la toscana italiana llamado Arezzo, su formación se centraba en el ámbito de la cooperación, por eso cuando le surgió la oportunidad de hacer un Voluntariado Europeo en España no se lo pensó dos veces

Rocio Periago
@rocioperiago

Una ciudad 3 septiembre, 2016


Solemos pensar que entre los diferentes países del sur de Europa no hay muchas diferencias: todos hablamos gritando, a todos nos gusta el fútbol, la fiesta, estar todo el día en la calle…cultura mediterránea, lo llaman. Pero más allá de esos tópicos preestablecidos, cuando vamos a vivir allí nos damos cuenta de esas diferencias, de esas características de cada lugar que lo hacen único e irrepetible, que lo distinguen de otros muchos pero que a la misma vez te hacen considerarlo tu hogar, aunque estés a miles de kilómetros de donde naciste.

Claudia tiene 31 años y lleva casi 4 viviendo en Lorca. Proviene de un pequeño pueblo de la toscana italiana llamado Arezzo. Sus formación se centraba en el ámbito de la cooperación, por eso cuando le surgió la oportunidad de hacer un Voluntariado Europeo (EVS, más información aquí) en el sureste de España no se lo pensó dos veces. “Siempre me he sentido fascinada por la cultura española y desde hace mucho tiempo deseaba poder conocerla más a fondo, así que mi búsqueda reunía los requisitos de traslado a la península y el de un proyecto que tuviera entre sus objetivos el trabajo con migrantes, ya que a final de mi carrera universitaria me había especializado en el tema de las migraciones. Se puede decir que Lorca ha sido casualidad, no había escuchado antes hablar de la ciudad, ¡ni de la Región de Murcia sinceramente! Aunque luego no he tardado en conocer las dos, explorarlas y quererlas.”

Cuenta que contrariamente a lo que imaginaba, su estancia en Lorca sí que tuvo su parte de choque cultural. Recuerda riéndose, “nunca olvidaré lo incomoda que me ponía presentarme a gente nueva dando besos en las mejillas. En Italia es algo que hacemos sólo con gente con la que tenemos una relación bastante estrecha”. Al hablar de costumbres o fiestas locales tiene otro montón de anécdotas que contar, nada que ver con lo que se hace en Italia “otra cosa que me sorprendió mucho es el ‘momento’ de ¡¡3 horas!! de siesta, ¡que de verdad existe y se respeta!, o la Semana Santa lorquina con las carrozas colosales, los blancos y los azules… pero también los rituales y las imágenes religiosas llevadas por las calles. En mi región de origen, la Toscana, no es costumbre la procesión de las imágenes, solo se hace un Via Crucis”. Entre risas continúa enumerando las cosas que más le llamaron la atención… “cuanto más llevo viviendo aquí, más voy notando las pequeñas o grandes diferencias y creo que cada vez es un poco un choque.”

Claudia junto a su novio Jose.

Durante su etapa como voluntaria en Lorca conoció a José, su novio. Juntos estuvieron una temporada viviendo en Londres, aunque luego decidieron volver. “El plan de los dos siempre ha sido volver a España y posiblemente al sur, a pesar de la situación económico-laboral complicada”. Ahora mismo está trabajando como administrativa comercial para la exportación, que aunque no es lo que ella estudió, le sirve para integrarse más en la sociedad lorquina. Es consciente de que vivir en un país extranjero no es fácil, aunque ayuda que la cultura sea similar y estar dentro de la Unión Europea.

Claudia con una amiga en Londres.

De momento lo tiene claro, como ella misma cuenta “la primera vez que llegué a Lorca fue de casualidad. La decisión de volver sin embargo la tomé conscientemente porque sentía que no había terminado mi ‘exploración’ aquí. Sentía curiosidad por seguir conociendo la historia local, ver los monumentos restaurados después del terremoto, descubrir los entornos naturales y las pedanías. Me he quedado por amor a un chico, pero también por amor a este territorio, porque me interesaba darme otra posibilidad aquí. Sigo aún explorando Lorca, ahora más bien desde un punto de vista social, involucrándome y participando activamente en iniciativas sociales y solidarias.”

A pesar de los años que lleva en Lorca, y de contar con el apoyo de amigos a veces confiesa sentirse impotente o en desventaja, “muchas veces no me siento segura con el idioma y no encuentro el vocablo más apropiado para expresar mi opinión. ¡Me quedo literalmente sin palabras! Otra cosa que me está costando mucho en términos de tiempo y dinero es obtener la equivalencia de los títulos universitarios. El sistema universitario en Italia es un poco diferente, me está costando entender a qué equivalen mis títulos aquí. Y esto afecta las opciones laborales que tengo”.

Activa e inquieta, intenta leer e informarse de todo lo que ocurre en la ciudad, participando socialmente y creándose una red de amigos que le ayudan a construir su ‘itinerario de integración’, como ella lo llama. Entre risas, confiesa que no tiene fotos en las que salga ella sola, que siempre está acompañada de su chico, de amigos… aunque después de mucho buscar, encuentra una suya de su etapa viviendo en Londres.

Le encanta descubrir rincones de Lorca y su entorno, y cuenta con muchas ideas para aportar mejoras a la ciudad. Reflexionando un poco añade, “cuando estás viviendo muchos años en un sitio empiezas también a notar que hay cosas que no están bien, o simplemente no te gustan. Por ejemplo, pienso que en esta ciudad hay mucha carencia de zonas verdes, de parques. Cada vez que viajo a mi casa en Toscana miro casi con estupor los muchos matices de verde de mis colinas y disfruto todo lo posible de los paseos en los parques. Aquí me duele cada vez más ver nuestros entornos naturales secarse, sentir la tierra bajo los pies escurrirse como si fuera arena de la playa, con un desinterés casi completo.” Plantea también la necesidad de nuevas propuestas a nivel cultural, “cuando además llega el verano me entra casi depresión porque no hay ninguna verdadera alternativa de diversión a “ir a los Padillas”. Y sin embargo, ya no nos vamos todos de vacaciones tres meses, ¡ojalá pudiéramos!”

claudia_evs

Para equilibrar la balanza y no quedarse sólo con las cosas negativas, termina lanzando un mensaje optimista, “por mi instinto y por mi formación me es difícil quedarme a mirar. Si pienso que las cosas no van, intento intervenir por cuanto sea posible. Sinceramente, no sé cuánto tiempo me voy a quedar en Lorca, no tengo una visión clara de mi futuro, pero mientras siga aquí mi proyecto es involucrarme y trabajar para que esta ciudad y todos los que aquí vivimos podamos conseguir una mejor calidad de vida.”

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