7. Baba Seidu. Un poquito de África en Lorca


Mientras tanto, a pesar de estas dificultades, Baba no ha parado de moverse. Poco a poco se hizo con una red de amigos en Lorca, que se han ido convirtiendo en su familia española. “Yo en Lorca me llevo muy bien con la gente de aquí, con los lorquinos.

Rocio Periago
@rocioperiago

Una ciudad 22 octubre, 2016


Tiene solo 31 años, pero cuenta con más experiencias vitales que muchas personas de su edad. Pequeño y sonriente, va desgranando su historia sin perder la sonrisa, incluso cuando recuerda sus momentos más duros. Como cuando después de terminar sus estudios de secundaria, falleció su madre y al él le tocó buscarse la vida, abandonando su Ghana natal y trabajando como pescador en Gambia, Mali, Liberia, Sierra Leona o Senegal.

Baba quería estudiar arquitectura pero acabó ganándose la vida por la costa occidental africana. Sin embargo, en plena crisis migratoria, sufrió la paradoja de que no había trabajo en la pesca porque las barcas se utilizaban para transportar inmigrantes hacia Europa. “Pfff, venir a España fue una historia”, rememora.

Vistas las escasas opciones que tenía, y sobre todo animado por la imagen que se proyectaba del continente europeo, decidió intentarlo. “Me voy a España, a ver si puedo continuar mi educación allí”, recuerda que fue lo que le motivó a salir de una realidad sin futuro. Después de dos intentos fallidos y de pagar una fortuna a las mafias que trafican con personas, se embarcó junto con otras 161 personas en un pequeño bote que salió de la costa de Senegal.

Recuerda que era un viernes de noviembre por la noche, que había luna llena y que pasaron 10 días en la patera en mitad del océano Atlántico hasta que llegaron a las costas del sur de Tenerife. “¿Qué pienso en esos momentos? Pues me doy cuenta de que voy a morir, y segundo, que ojalá que pueda conseguir mi futuro, porque lo que quiero es estudiar en Europa. Quiero estudiar en Europa y por eso tengo que seguir.” Mientras Baba cuenta su viaje, dibuja esquemáticamente en una servilleta el trayecto que hicieron. Para poder escapar de los controles policiales de Cabo Verde, y evitar que les devolvieran a Senegal, tuvieron que adentrarse bastante en el océano Atlántico. Navegando en una pequeña y frágil embarcación de madera por las rutas que siguen los grandes barcos de carga o pesca.

Con 24 años y superviviente nato, un frío y ventoso día de invierno de 2009 llega a España. “Cuando llegamos bajamos al puerto y lo primero que hice fue besar la tierra. ¡Claro hombre, estaba muy contento de que por fin no había muerto!”, dice con una sonrisa. Después de pasar por la comisaría y la dura experiencia del CIE de Las Palmas, tuvo la suerte de no ser deportado y acaba en Madrid, donde una ONG se hizo cargo de él. Al preguntarle que dónde quería ir, como tenía un amigo que vivía en Lorca, pidió que le ayudaran a ir para allá.

Llegó a Lorca a comienzos del año 2010, y desde entonces vive aquí. Con la idea de poder ahorrar para pagarse los estudios comenzó a trabajar, sobre todo en el campo recogiendo lechuga. Cuando recibió su primer sueldo cuenta entre risas “que se sentía como el rey de España” y que pudo comprarse ropa, una tele, un móvil… El problema es que sin documentación no podía sino acceder a empleos irregulares, inestables y mal pagados, sin ningún tipo de garantía ni seguridad. En una situación muy compleja, intentó de múltiples maneras conseguir la documentación para regularizar su situación y poder trabajar legalmente, pero siempre se la denegaron. Baba lo cuenta con naturalidad, con un español con acento y lorquino.

Con sus amigos comiendo en su casa platos típicos de Ghana.

Mientras tanto, a pesar de estas dificultades, Baba no ha parado de moverse. Poco a poco se hizo con una red de amigos en Lorca, que se han ido convirtiendo en su familia española. “Yo en Lorca me llevo muy bien con la gente de aquí, con los lorquinos. Especialmente con la gente de Izquierda Unida.

Pepe Murcia para mí es como un padre,” afirma rotundo. Lo cierto es que gracias a su apoyo y al de más compañeros de este partido, Baba ha podido conseguir su documentación. Cuando a finales de 2015 se planteó volverse a Ghana y abandonar toda esperanza de conseguir residir legalmente en España, fue gracias a la insistencia y al apoyo económico de sus amigos que finalmente lo obtuvo, no sin antes presentar varios recursos porque se lo denegaron y archivaron repetidamente.

Con José García Murcia, de IU Lorca, al que llama ‘mi papá’.

“Yo me vine aquí para estudiar, pero los estudios no salen, al final el trabajo tampoco, ni papeles tampoco… Estoy aquí solo y me estoy haciendo viejo, tengo que volver a mis país a ver si allí puedo hacer algo…” Ese era su planteamiento, y la verdad es que el camino de Baba hasta conseguir su documentación en regla ha sido un calvario, con numerosas anécdotas que ahora menciona, pero que le llevaron a pensar en abandonarlo todo. Cuando por fin le aceptaron la solicitud en abril de este año no se lo creía “Uauuuh, ¡tanto tiempo por fín! –recuerda– Vivo en un primero, y me puse a gritar tanto que lo vecinos pensaban que había alguien que se había vuelto loco ahí abajo. Muy contento, estaba muy contento.”

Baba es el Rey Baltasar en la Cabalgata de Reyes Magos.

Con documentación o sin ella, se ha ido haciendo un hueco en la sociedad lorquina. Es el rey Baltasar en la Cabalgata de Reyes cada Navidad, estuvo como voluntario ayudando a los vecinos del Campillo después de las inundaciones de hace unos años, organiza actividades culturales o deportivas por toda la ciudad, es el presidente de la Asociación de Ghaneses de Lorca o se va a Los Pilones a repoblar el monte con el grupo de senderismo “La Carrasca”.

Baba junto a compatriotas ghaneses plantando árboles en Los Pilones.

No hay actividad en la ciudad que se pierda. Esa energía que trasmite es la que hace que la gente le quiera y le aprecie. Ahora está trabajando en una empresa que se dedica a la recogida de uva de mesa, y dice que su trabajo le encanta. “Me gusta mucho, me encanta mucho. Yo he estado en el campo cortando lechuga, plantando… y es muy duro. Además las empresas pagan muy mal (…) donde estoy ahora no. Pagan bien y en la fecha, el encargado respeta a los trabajadores… me gusta mucho.” Baba habla un español salpicado de expresiones lorquinas, y está encantado con su nueva situación.

Baba en una reunión con el alcalde de Lorca, Francisco Jódar.

Cuenta orgulloso que juega al fútbol en un equipo local que se llama Ghana Lorca. “¿Mi relación con Lorca? Eso no lo tengo que decir yo, tienes que preguntarle al Alcalde”, bromea. “Lorca es mi ciudad, me gusta mucho más que mi ciudad de África”.

La llevo en mi corazón, mi ciudad en Ghana es donde yo nací, vale, no puedo decir que no…pero la gente de aquí me ha mostrado algo que yo no entiendo. Me quieren tanto y me dan tanto…estoy muy agradecido.”

De momento se estrena con su nueva documentación y muchas ganas de seguir involucrándose poco a poco en la ciudad. Sigue con su sueño de poder estudiar algún día y llegar a ser arquitecto.

Porque lo tiene claro, a Ghana volverá de visita, pero Baba se quiere quedar aquí.

Baba apoyando al Lorca Deportiva.

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