Café 20: Un café A Film by Tarantino

Café 20: Un café A Film by Tarantino

Creo que todos deberíamos hacerlo en todos los sentidos de la vida. No debemos cambiar lo que somos, pero sí hacer de nosotros otra cosa distinta. Esta semana puede que sea el inicio del verano -vamos, no dirás que existe primavera en nuestra ciudad-, eso me recuerda a que el tiempo pasa volando, al igual que en las películas de un tal Quentin Tarantino.

No, no he traído a Quentin Tarantino. Y tampoco es una crítica, más bien es una alabanza a su cine, a su mundo tan irreal que parece real en muchas ocasiones. Aquel que aprecie el cine, mejor dicho, el buen cine, debe saber quién es, qué es, y lo que ha hecho. Y es que a menudo mucha gente -yo, a veces-, no saben quién es el director de una película.

Lógicamente, vale que no sepas el nombre del que ha llevado en coche al actor de turno, pero qué menos que saber quiénes son las personas que han creado un mundo, una película. Con esto me estoy refiriendo al director, al productor… ¿un momento, no estamos en clase? A veces se me olvida en qué lugar estoy…
Hoy quiero hablarte de un gran cineasta, aunque para mí no es el mejor, sí es uno de mis favoritos y poco a poco ha ido ganándose hueco en mi corazón cinéfilo con sus grandes películas. Hace más bien poco, me tiré una sesión de cine, la peculiaridad es que todas las películas eran del mismo director y guionista: Tarantino. Y es que, de ese genio, no puedes esperarte nada. Pasa igual que con Nolan -maldición, lo he vuelto a nombrar-, no sabes por dónde va a salir. Cada uno hace el cine a su manera, y he ahí la grandeza de ambos, al igual que de otros muchos. Copian, sí. Pero lo adaptan a quienes son, a sus inquietudes, a su manera de ver la vida.

Posiblemente, cuando tenga una edad que ni recuerde el número, me acordaré de las películas de Nolan, pero me acordaré también de los personajes de Tarantino. Sus diálogos son pura obra maestra. Estamos acostumbrados a ver a Stallone -otro favorito- pegando tiros y ver como sus enemigos mueren tras decir frases épicas que engrandecen aún más la figura del protagonista, y viene un señor llamado Tarantino, y nos pone a un hombre, desangrándose -previa visión de cómo vomita/le disparan- y hablando normal, de sus problemas.
Sin duda, en sus películas, vemos escenas larguísimas que se nos pasan volando por la gran interpretación de sus actores, por sus diálogos. Él mismo lo decía: “me recordarán por mis personajes”. Y tiene toda la razón.
También es verdad que está un poco loco, y que a veces se pasa en sus declaraciones, pero si no lo hiciera no sería Tarantino. Dice que le quedan dos películas más -hasta la décima- y que después se dedicará a escribir, hacer series…

Que haga lo que quiera, pero que siga haciendo algo. Es lo más importante. Creo que su principal virtud, a parte de sus personajes, es saber adaptar escenas de películas clásicas con su estilo, con su forma de ser. Hasta el mismo lo dice: “copia a los demás, pero adáptalo a tu forma de ser”.

Creo que todos deberíamos hacerlo en todos los sentidos de la vida. No debemos cambiar lo que somos, pero sí hacer de nosotros otra cosa distinta. Esta semana puede que sea el inicio del verano -vamos, no dirás que existe primavera en nuestra ciudad-, eso me recuerda a que el tiempo pasa volando, al igual que en las películas de un tal Quentin Tarantino.

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