Custodia compartida, ¿la mejor opción?


Diferentes opiniones según hablemos de núcleos urbanos más poblados, o núcleos menos poblados, pueblos pequeños que grandes, o grandes ciudades. Se diferencian opiniones incluso por Comunidades Autónomas

Dulce Libertad Sandoval

Por el artículo 33 16 octubre, 2016


Antes de entrar en materia, paso a exponer qué es una custodia compartida. «La custodia compartida es la situación legal mediante la cual, en caso de separación matrimonial o divorcio, ambos progenitores ejercen la custodia legal de sus hijos menores de edad, en igualdad de condiciones, de derechos y deberes sobre los mismos. No se debe confundir la custodia con la patria potestad. Este tipo de custodia la establece, en su caso, el juez, en la sentencia que dicte las medidas aplicables a la separación o divorcio». Cualquiera que esté en proceso de separación, divorcio o modificación de medidas conoce este término más o menos. Según se plantea la cuestión, el género parece polarizar bastante el debate, es decir, hombres muy partidarios de esta moderna opción, mujeres menos partidarias. Hijos, no consultados en la mayoría de los casos. Especialistas, no se ponen de acuerdo, insisten en que hay que estudiar cada caso en particular y los modelos educativos elegidos.

Diferentes opiniones según hablemos de núcleos urbanos más poblados, o núcleos menos poblados, pueblos pequeños que grandes, o grandes ciudades. Se diferencian opiniones incluso por Comunidades Autónomas -recordemos cómo fue Cataluña pionera en este planteamiento. Por segmentos sociales también se diferencian tendencias de opinión, mujeres progresistas más partidarias porque implica igualdad y la posibilidad de crecer profesionalmente sin que la maternidad suponga un lastre en ese desarrollo. De otro lado muchos otros colectivos, al contrario, opinan que se ha convertido en una alternativa para someter a la figura materna a presiones por parte del hombre, como una amenaza constante de «perder» a sus hijos. Hasta ahora, lo único en lo que puede haber homogeneidad de criterio es que cada caso tiene que ser considerado individualmente y en toda su extensión y particularidad. Dicho lo anterior no escribo esto para ilustrar de los términos legales sino del sinfín de situaciones reales que tienen nombre y apellidos y de cómo el Tribunal Supremo tiene que seguir matizando este término que ha llegado a nuestra sociedad y parece que se va a quedar, conozcámoslo pues tras la sentencia de 20 de septiembre de 2016 (553/2016). Ahora nos dice que la custodia compartida no es un reparto equitativo del tiempo entre los dos progenitores sino «para que los menores tengan estabilidad alternativa con ambos progenitores, sin verse sujetos a situaciones incomodas en sus actividades escolares, extrescolares o personales, durante la semana.» (sentencia 3 de mayo de 2016 (rec 1099/2015).

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Ahora tendremos que volver a valorar en cada caso qué es «estabilidad alternativa», en cuanto lo defina nuestro Tribunal Supremo se lo contaré, no les quepa la menor duda, mientras tanto … En el día a día de los abogados que tratamos derecho de familia, desde hace un tiempo, tenemos que tratar con este término de «custodia compartida». Este término como otros muchos nace siempre con la buena intención de intentar mantener una custodia en igualdad de ambos progenitores para con sus hijos, siempre en el bien de dichos hijos. Dicho esto nadie puede poner ninguna pega. La pega nace en el modo de llevarla a la practica. Puede parecer sencillo decir que los hijos tienen el mismo derecho de vivir en una casa que en otra, pero vamos con el primer problema: ¿qué casa? ¿Quién se queda en la casa familiar y con qué criterio? En segundo lugar ¿tenemos un trabajo compatible con el trabajo del otro progenitor y a su vez compatible con la crianza de un niño o dos niños (teniendo en cuenta también la edad del niño) y sobre todo teniendo en cuenta cómo se ha desarrollado antes la crianza y el cuidado de ese niño/s? Una vez contestadas estas preguntas llegamos al siguiente nivel ¿cómo sufragamos los gastos? Todo al 50% pero ¿dedicamos una cantidad mensual (cada progenitor) a una cuenta del hijo/a/ os/as? ¿quien estaría en ese caso de titular, cotitular? ¿qué gastos se podrán sufragar en ese caso? …

Así podrán surgir un listado infinito de preguntas cuyas respuestas dependerán de la voluntad de acercamiento y conciliación de los progenitores así como de los que estemos trabajando en ese asunto de un modo u otro. La intención del término es buena pero la posibilidad de llevarla a cabo depende sin duda de una importante evolución social. De momento lamento decir que simplemente se trata de un intento de ahorrarse el pago de una pensión de alimentos. La finalidad puramente económica está presente en una inmensa mayoría de casos. En otros se solicita para intentar prolongar el camino de la ruptura «con saña» de un cónyuge a otro. En los menos, estamos en casos en los que ya de antemano los cónyuges comparten en términos de igualdad y equidad el modelo educativo en casa. Es en esos en los que no hay contienda sino negociación. No hay pelea sino posicionamiento. En el resto, muy al contrario se saturan los servicios de especialistas a los que se refieren el modificado artículo 92 del código civil, de cara a la adopción de la custodia compartida, como sistema más idóneo tras una ruptura matrimonial. Someter a unos menores a tener que mostrar por cuál de los dos progenitores se sienten más vinculados tras el examen de psicólogos y trabajadores sociales no se yo hasta qué punto puede resultar beneficioso para un menor tanto en su presente como en su futuro. Por eso debemos de abogar porque desde la enseñanza infantil y primaria se normalice la figura de la familia en todas sus modalidades. Nos hemos preocupado más por tener normalizadas las familias de todos los colores y se nos ha olvidado hacerlo con los modelos de familias siendo esto imprescindible para que las futuras generaciones no lesionen los intereses de sus hijos y a sus mismos hijos por una cuestión de incultura social y familiar ¿no les parece que merece la pena intentarlo? Desde mi humilde experiencia les respondo que, sin lugar a dudas, es una necesidad vital de nuestra sociedad.

 

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