De abuelos y nietos


Y ahí están ellos, los abuelos, que no tuvieron manual de instrucciones para ser padres y parece que los tienen con sus nietos. Aprendieron de la vida a no impacientarse, porque todo llega en su momento,...

Trinidad Herrero

Todo queda en Casa 27 marzo, 2017


De todas las relaciones familiares, hay una muy especial que une generaciones alternas, la de los abuelos y los nietos. Los abuelos son las manos que a veces los padres no pueden extender por falta de tiempo, igual que les sucedió a ellos cuando fueron padres: el mundo laboral, la preocupación por hacerse un hueco en la profesión, que además de permitirles realizarse, asegure el bienestar de su familia, la ocupación de aprender a ser padres, porque los hijos no vienen con un manual de instrucciones, la educación, poner límites en casa para que no se los ponga la vida…, tantas cosas que son las naturales en la maternidad y paternidad además del cariño, los mimos y el amor aunque a veces no hay tiempo para todo.

Y ahí están ellos, los abuelos, que no tuvieron manual de instrucciones para ser padres y parece que los tienen con sus nietos. Aprendieron de la vida a no impacientarse, porque todo llega en su momento, a perder el miedo al llanto, a entregarse a los mimos y a la ternura que a veces no les permitió su época, porque estaba mal visto en los hombres y las mujeres no tenían el tiempo suficiente.

Guardan secretos como si hubieran sido entrenados por agencias de inteligencia, despliegan recursos que parecen salir de manuales de magia inimaginables, leen los cuentos como nadie y les relatan historias de la familia que nunca compartieron con sus hijos.

Tienen la suerte, muchas veces de poder dedicarles “tiempo”, mientras contemplan sonrientes como su estirpe se perpetúa y su vida se prolonga a través de ellos, y entonces, pierden el miedo a morir porque se saben a salvo del olvido, y lástima de aquellos que les borren de su memoria porque quizá los abuelos tuvieron determinadas dificultades, un carácter difícil o mal recuerdo en la familia. ¿Quién pudo meterse en sus zapatos? ¿Qué sabemos de lo que vivieron o les ocurrió? Los nietos casi nunca juzgan a los abuelos como los hijos tienden a juzgar a los padres, de la misma forma que los abuelos no les exigen como lo hicieron con los hijos. Es ley natural.

Aquéllos que no tuvieron la suerte de conocer a sus abuelos o les perdieron pronto, que no mantengan en ellos solo ideas que les han trasladado otros, porque aunque crean no conocerlos, solo tienen que cerrar los ojos, oír su respiración, escuchar correr la sangre por sus venas y el latido de su corazón para sentirles. Ellos son parte de sus abuelos y sus abuelos están presentes en ellos de muchas maneras, a veces en el color de los ojos, o en la forma de sus manos. Quizás al acariciar, sus caricias sean parecidas a las que ellos prodigaron.

Los abuelos nunca mueren, y cuando parece que lo hacen, simplemente se vuelven invisibles. Por la noche, mientras dormimos, nos envían mensajes con las estrellas fugaces que surcan el cielo, atraviesan las ventanas y se meten en nuestros sueños. A veces, abrimos los ojos porque parece que algo se ha posado sobre nuestro rostro, y sonreímos sin saber por qué mientras nos entregamos nuevamente al sueño. Pero nuestro corazón sí conoce la razón, los abuelos posaron silenciosamente sus besos desde el cielo.

[irp posts=”17751″ name=”Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor”]

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

meme-lelpicoesquina

meme-aquiencorresponda

meme-hablandobajito2

meme-todoquedaencasa

meme-laimpertinenciaconstatnte

meme-tecnolorca

meme-hayqueseguir

meme-lapalabraembrujoazahar

meme-unaciudadmuchasrealidades

meme-pokerdebastos

meme-porelarticulo33

meme-lapielquequieres

meme-reflexionescontigo

meme-cafe-digital-con-juan-bermudez

 

Phelan