¿DEPREDADORES EUROPEOS?

¿DEPREDADORES EUROPEOS?

Parece ser que están estos políticos muy preocupados por esa conducta que consiste en evitar que parte de la riqueza generada por el individuo vaya a parar a las manos perforadas de políticos que elaborarán presupuestos incrementando o reduciendo un 1,5%

Se plantean nuestros políticos europeos, esos que no vemos y que nos parecen que nos son completamente ajenos (pero que existen), que habrá que tomar medidas contra la «planificación fiscal agresiva» que no es ni más ni menos que el eufemismo de «conductas para la evasión de capitales evitando el colmillo del fisco nacional». Parece ser que están estos políticos muy preocupados por esa conducta que consiste en evitar que parte de la riqueza generada por el individuo vaya a parar a las manos perforadas de políticos que elaborarán presupuestos incrementando o reduciendo un 1,5% (o más o menos, da igual) el del año anterior y un poquito de sombra aquí y de sombra allá y ya está, saliditos del horno unos nuevos presupuestos con los que abrir o cerrar bocas según por donde sople el aire.

Y es que la Comisión Europea quiere que se estudie la posibilidad y la viabilidad de introducir una responsabilidad financiera proporcional para los asesores fiscales implicados en prácticas fiscales ilegales, así como para bancos e instituciones financieras que faciliten las transferencias a paraísos fiscales conocidos con arreglo a la definición de la futura lista común de la Unión de paraísos fiscales y jurisdicciones no cooperativas desde el punto de vista fiscal. Es decir, que el afán impositivo llega a tal extremo que se les olvida si el dinero había tributado primigeniamente en el país de origen, o si independientemente de eso, si el origen es ilícito entonces se le persigue, aunque parece que van a perseguir absolutamente cualquier movimiento de dinero transnacional independientemente de su origen legal o ilegal, es decir; ¿más impuestos por alejar el dinero de estos lobos sería realmente legal?

Del mismo modo la Comisión Europea lamenta que algunos de esos eslabones y otros intermediarios desempeñan una función determinante en el diseño de sistemas de planificación fiscal agresiva para sus clientes y que también hayan ayudado a Gobiernos nacionales a diseñar leyes y códigos fiscales, originándose así un importante conflicto de intereses. Esto es lo verdaderamente más sorprendente y desvergonzado de las conductas llevadas a cabo por políticos en las últimas décadas. Y ante tal planteamiento ¿qué opina el lector?.

Surgirán opiniones aplastantes que considerarán que, sin duda, así debe de ser. Que no puede esperarse menos. Todo ello por el atragantamiento corrupto que cada día sufren nuestros sentidos. Que ya era hora, incluso. Y siendo muy respetables todas esas afirmaciones, no puedo evitar temer la otra cara de la moneda. Mostrar la otra cara de la moneda siendo esta, por ejemplo, quién debe y dónde se debe poner límite a la intervención en la vida privada del ciudadano desde los poderes públicos.

Del mismo modo plantearé que esa mano invisible que dirige los designios del desarrollo de los países es capaz de disfrazar la más morena de las pieles como el más caucásico de los seres y, mucho me temo que este es un caso similar. Pudiera ser de la siguiente forma: Se pone la semilla del descontento en la sociedad, para eso los medios mercenarios saben mucho, y se señala a unos cuantos, sean o no los causantes, y entonces se plantean alternativas para tan tamaño problema, haciendo que la plebe salive incluso imaginando que «ahora si que les van a echar el guante a TODOS». Mucho me temo que eso no arrojará demasiada luz a la necesidad de generación de dinero de nuestras economías. Ni a la generación de ingresos vía impositiva.

Nada de eso llegará a nuestro bienestar, pero sí se convertirá en el arma más letal de cuantas disponen los «sistemas» para «limpiarse de una inspección» a quien no interese según el momento en que se viva. A quien no quiera participar de una determinada manera en el sistema. Incluso un poquito más allá al mismo redactor, ya que cada sistema es en sí mismo un minotauro.

Desde hace tres siglos se viene teorizando en si una economía debe ser o no más proteccionista, más inclusiva, o tener o no tener mayor intervención en la vida de los ciudadanos, reducir impuestos versus reducir bienestar o incrementar impuestos versus«ampliar» bienestar. Seguimos distinguiendo y defendiendo las mismas vertientes polarizadas sin saber exactamente lo que implica cada una. Pero a pesar de todas las discrepancias habrá ante todo un pilar a defender sin fisuras y sin temor y ese sin duda es la legalidad. El respeto más absoluto a la legalidad. La prohibición de la arbitrariedad de los poderes públicos es sin duda el elemento que más peligro corre en nuestras sociedades de Derecho modernas. Los poderes públicos se embeben de una potestad que no les corresponde a ellos para, con la excusa indiscutible del bien común y de la garantía de nuestro bienestar, aniquilen todo lo que no tienen aún y temen no tener, nuestra voluntad.

Dicho esto, ahora solo toca concluir con que ninguna conciencia moveré con esto porque, ¿qué lector puede temer que le persigan por evasión fiscal en un paraíso de esos? Esa es su verdadera arma. Nuestra complicidad sorda y desconocida cuando en realidad, los capitales están muy lejos de poder ser controlados y sin embargo son bien conocidos por ellos, quien al fin y al cabo sí toman el te, comparten fundaciones y solicitan auxilio en unas u otras cuestiones, siempre por el bien común. Este, entre otros muchos temores que tendremos ocasión de abordar, es lo que me hace mostrarme escéptica ante estas noticias tan bien intencionadas.

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