EL ACOMPAÑANTE ENFERMO, TAN IMPRESCINDIBLE Y PISOTEADO EN HOSPITALES

EL ACOMPAÑANTE ENFERMO, TAN IMPRESCINDIBLE Y PISOTEADO EN HOSPITALES

Un bravo a los grandes profesionales de todo el gremio hospitalario pero una denuncia social a ciertos tratos que especialmente recaen en auxiliares de clínica y supervisoras con un nulo respeto a la praxis sanitaria, a la ética y a la humanidad.

Hoy no escribiré de una forma amplia pero este artículo tendrá continuación. Un bravo a los grandes profesionales de todo el gremio hospitalario pero una denuncia social a ciertos tratos que especialmente recaen en auxiliares de clínica y supervisoras con un nulo respeto a la praxis sanitaria, a la ética y a la humanidad.

Tonos altivos, exigencias dictatoriales,… Alguien daba el desayuno a un familiar pero alguien en actitud nada correcta la echó fuera de la habitación para hacer las camas. Es prioritario respetar los horarios alimenticios especialmente en hipotensiones e hipoglucemias, luego aseo o ducha y posteriormente cambio de sábanas cuando el paciente está sentado, alimentado y aseado, y no que un desayuno de las nueve mañana se dé a las once y media.

No existe el razonamiento y cuando se olvidan de la auténtica práctica médica extendiéndose cotilleos como una bola es que algo falla. He visto como auxiliares y personal no médico, obviándose el secreto profesional, conocen el diagnóstico de un enfermo y la privacidad debe ser sagrada.

El desequilibrio psíquico existe en todas las profesiones y si se obvia quién lo paga es un enfermo en todas las vertientes de su cuidado desde la higiene y alimentación, a otros factores determinantes de salud y salubridad.

La deformación de la realidad lleva a la calumnia, a la manipulación y es de personas acomplejadas y frustradas que disfrutan de ese momento de placer o gloria pisoteando a quien es superior ética y moralmente.

No es extraño en algunos hospitales observar situaciones similares a las de maltrato acaecidas en una residencia madrileña de la tercera edad y eso hay que evitarlo y denunciarlo, pero no con quien no razona debido a su narcisismo y escasa valía, sino por medios apropiados porque todos pagamos una Seguridad Social y nos deben respeto y cuidados ya que somos personas y no objetos, ni números, ni muebles, ni sacos de patatas arrinconados.

Humanización es lo que hace falta y flexibilidad de normas absurdas, –uno es uno mismo siempre sin imposiciones ni pisoteos de quien carece de valores, y nuestra vida es nuestra y sabemos lo que nos duele o no, lo que nos da alergia o no, porque conocemos nuestro cuerpo y si nos quejamos es por algo.

Durante estos meses acompañando a una persona cercana he visto personas objeto de más inhumanidad que de humanidad y eso es intolerable, y ningún gobierno debe permitirlo porque un enfermo ya sufre y no necesita sufrimientos adicionales y tampoco los acompañantes que no tienen derecho a una manta aunque tengan frío, a una silla aunque se mareen. Eso debe cambiar porque cada persona es única y sagrada no masificada.

Pilar Enjamio. Psicólogo

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