El Cristo de Kennedy

El Cristo de Kennedy

Este Cristo de la paz habla de la redención tras el caos e introduce a JFK como homenaje a su figura, ya que además, recordemos, era católico. El cuadro es sin duda una obra de gran interés, capaz de despertar además la curiosidad del visitante de la Alhambra, el cual jamás habría pensado en ver al expresidente en un lugar tan mágico como lo es La Ciudad Roja.

La iconografía de Cristo crucificado cuenta con cientos de años y ha sido explotada hasta la saciedad. Esta iconografía ha variado mínimamente en casos como la colocación de tres o cuatro clavos, mayor o menor realismo y expresividad, colocación sobre fondos oscuros o delante de un paisaje, etc. No obstante, pocas representaciones son tan polémicas como la que se encuentra en la iglesia de Santa María de la Alhambra.

Esta obra, realizada por Benito Prieto Coussent en 1964 (su primera versión se realizó en 1948), cuenta con una historia mientras emerge envuelta en críticas, destrucción, admiración, sorpresa e incomprensión. El cuadro causó polémica por la representación que el autor hizo de Cristo, tanto así que le llevó a destruir la obra para ser restaurada y recompuesta con posterioridad.

Cuarta versión de esta iconografía, fue titulado Cristo de la Paz aunque, por motivos obvios, se conoce vulgarmente como Cristo de Kennedy. Independientemente de cómo se denomine, lo cierto es que el modo de representar a Jesús en la cruz le supuso ser tildado de cuadro blasfemo. El cuerpo de Cristo en cuestión se expone en una cruz destartalada, dando incluso la sensación de caer de la misma. Su cuerpo es un cuerpo que “se desmonta”, extremadamente castigado, tan descuidado como la cruz en el que se presenta. La corona de espinas es una simple maleza reseca colocada de cualquier forma, sin prácticamente orden. Los paños que le cubren es una tela rudísima, sin casi caídas, rígidas, y muy ásperas. Pero la dantesca escena no acaba ahí ya que el fondo, oscuro, resalta por un lado el extraño cuerpo mientras que la cruz se yergue sobre un montículo yermo, duro y rocoso, cuyas piedras aparecen manchadas por la sangre de Cristo.

Pero lo que llama la atención al viajero no ducho en arte no es precisamente su rupturismo iconográfico sino la representación a los pies del Crucificado del presidente norteamericano JFK, representado de manera que recuerda en su pose a los comitentes orantes góticos, salvando la distancia, de un modo también actualizado y sobre un libro también roto y sucio, el cual enfatiza la sensación de descuido del lugar.

Este Cristo de la paz habla de la redención tras el caos e introduce a JFK como homenaje a su figura, ya que además, recordemos, era católico. El cuadro es sin duda una obra de gran interés, capaz de despertar además la curiosidad del visitante de la Alhambra, el cual jamás habría pensado en ver al expresidente en un lugar tan mágico como lo es La Ciudad Roja.

Haz clic aquí para ver el cuadro.

[irp posts=»19170″ name=»Belleza, delicadeza y fuerza. La Madonna del Magnificat»]

Posts Carousel

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked with *

Latest Posts

Top Authors

Most Commented

Featured Videos