El mejor círculo vicioso que existe


Algún jueves por la mañana coincido con ella mientras va a dejar a su chiquilla al colegio (andando, como tiene que ser) y me pregunta si va a publicarse el texto. Un día le preguntaré, en lugar del típico y manido ¿cómo estás? Un contundente y abrasivo ¿cómo es tu vida? Tengo la impresión de que me llevaré una sorpresa.

Martin Campoy
@MartinCLopez

La impertinencia consecuente 20 abril, 2017


Me divierte mucho escuchar de la gente que menos te lo esperas, que siguen las lecturas que publicas. Tengo varios casos y bueno…para mi son todos positivos, pues de una forma u otra, veo que aquello que escribo no cae en saco roto, y también compruebo como en función de la persona que lee un texto, el enfoque es distinto, y eso me ilusiona, pues compruebo como esto del sectarismo es cada vez más un recurso propio de los que están a sueldo en los partidos políticos o de los que defienden a los delincuentes por alguna extraña razón (o no tan extraña).

Cada vez le cuesta más andar, y ahora lo puedes ver con su boina calada en su motocarro ultimo modelo, tratando de vender su mercancía en forma de cupones y sonriendo sin parar. Por dentro es un artista, además del teatro, cultiva un amor por el arte más antiguo del mundo; reventar ligues. Pero bueno…ya se la devolví una mañana, y ese ligue…pues tampoco iba a consumarse, pues había un impacto generacional muy bestia, y faltaba el apoyo de las bases y sobre todo, faltaba una intención clara por parte de la dirección, así que nada de confluir. El caso es que fue de los primeros que me paró por la calle para felicitarme por estos textos, y me preguntó como con agobio, si tenía más o menos las lentejas cubiertas. Le dije que no, pero que entre unos curros y otros nunca me había faltado para una caña (al menos la primera mitad del mes). Se quedó pensativo un rato, y cuando tomó aire me dijo solemne y cariñoso:

-Martincico, pues entonces no escribas estas cosas, que esto es Lorca y la gente ya sabes como es.

Su buen amigo Miguel Ángel hubiera usado la palabra “impertérrito” para describir como me quedé, y la verdad es que razón no le faltaba. Pero en verdad, mientras no personifique y deje claro que esto es opinión, ya depende del lector en sí, crucificarme o no, y como ya no soy de familia noble, ni muy católico, supongo que el método de purificación de dolor para mi sería distinto, ¿el exilio? Tal vez.

Una chica, un año mayor que yo, con la cual he compartido barra, piso, conversaciones políticas (ella desde su visión más neoliberal) pero siempre con un respeto que asustaría a más de un tertuliano de esos de la tele. En fin…una buena amiga que se me casó una semana antes del terremoto y que, como suele pasar, le perdí la pista, hasta hace unos meses que coincidimos haciendo lo que hemos hecho toda la puta vida: estudiar. Nos pusimos al día en menos de cinco minutos y me dijo que leía con atención las Impertinencias, incluso aquellas más largas y que le gustaba el hecho de coincidir es muchas de mis visiones a pesar de estar en sitios distintos desde el punto de vista ideológico. Algún jueves por la mañana coincido con ella mientras va a dejar a su chiquilla al colegio (andando, como tiene que ser) y me pregunta si va a publicarse el texto. Un día le preguntaré, en lugar del típico y manido ¿cómo estás? Un contundente y abrasivo ¿cómo es tu vida? Tengo la impresión de que me llevaré una sorpresa.

Me ha llegado información de que otro amigo, de los de toda la vida y de los cuales presumo de conocer, pues ha estado al borde muchas veces de la lapidación por su sentido del humor tan extravagante, pero que a mi me resulta sublime, usa las Impertinencias para mejorar su tránsito intestinal. La verdad es que me llevé una alegría, pues si con estos textos contribuyo a su bienestar físico me siento útil, además de buen ciudadano y patriota, pues le estoy ahorrando al erario público algo de pasta en medicamentos subvencionados por la Seguridad Social para que las deposiciones les resulten más fluidas. Así que yo encantado.

El caso es que estos días, las bibliotecas públicas van a celebrar el Día del Libro, con distintas actividades como cuentacuentos, clubes de lectura, encuentros con autor, etc. Y es un momento estupendo para acudir a ellas y leer. Leer es muy importante, sobre todo cosas distintas, que contribuya a ensanchar el celebro y el alma, y eso da felicidad. Si me veis en una biblioteca, aunque oficialmente no trabaje en ellas, no me importaría enseñaros a usarla, cómo se hace una búsqueda en el catálogo, cómo se encuentra un documento en la estantería, cómo si no somos capaces de conseguirte el documento podemos hacer uso del préstamo interbibliotecario, me gustaría enseñaros la zona de hemeroteca, me gustaría enseñaros cómo hacerse el carnet de usuario y cómo con él podéis hacer uso en todas las bibliotecas públicas de la región de Murcia, incluso de las bibliotecas de las pedanías de Lorca (si las pilláis abiertas el día que vayáis, claro). Y sobre todo me gustaría haceros conscientes de la importancia de un servicio público como este y de la felicidad que se siente cuando uno se engancha a la lectura.

Y de como la vida de repente cobra sentido, pues ya te planteas si estás equivocado, y cada vez quieres más respuestas, aunque esas respuestas solo te lleven a hacerte más preguntas. Ese es el mejor círculo vicioso que existe, y nunca se acaba…

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