El partido del siglo

José Quiñonero Hernández

Los protagonistas van uniformados en cuanto a las camisetas, que deben de haber adquirido para la ocasión, pero no en el calzado, en el que predominan las zapatillas de lona, salvo en el caso de algunos privilegiados, como el portero o el delantero centro, que alardean de botas.


Primer Instituto 20 mayo, 2019


Mírenlos. Ahí están viendo pasar el tiempo en la inmovilidad de una foto ajada y de tonos desvaídos. No es la alineación de un equipo profesional de fútbol; ni siquiera unos aficionados veteranos que juegan en un torneo local. Se han juntado para participar en un evento antes nunca imaginado ni visto: son los profesores del Instituto J. Ibáñez Martín, que van a enfrentarse a un equipo formado por sus discípulos más avezados en este deporte, todos jóvenes y deseosos, si no de venganza, de reivindicar por una vez su supremacía, aunque sea solo en las artes de la pelota.

Están en el campo de fútbol enmarcado por la pista de atletismo, teniendo como fondo la capilla y el ala derecha del Instituto. Es mediodía de una jornada soleada y agradable, quizá de finales de invierno. Los protagonistas van uniformados en cuanto a las camisetas, que deben de haber adquirido para la ocasión, pero no en el calzado, en el que predominan las zapatillas de lona, salvo en el caso de algunos privilegiados, como el portero o el delantero centro, que alardean de botas; y se atisban notables diferencias de color y de patrón en los calzones, que van desde el gris al negro, y del recortejano hasta los pantalones largos de franela que se les adivinan a los clérigos. Sin que deje de sorprender el delicado ramo de flores que luce el posible capitán, obsequio nada adecuado por entonces para la reciedumbre y la virilidad de unos atletas.

De pie: Clemente, Cano, Balanza, Cerdá, Agustín, Ariza. Agachados: Collado, Hernández, Jiménez, Martorell, X, Alcántara (referee). (Archivo Instituto.)

Lo demás, el tiempo lo ha difuminado, sin que quede ningún testimonio escrito de tal gesta; solo confusos y contradictorios rumores orales que apenas aciertan a identificar, entre mil dudas, a parte de los protagonistas. Entre la duda y el olvido, nadie sabe fijar la fecha del encuentro, que debió de celebrarse entre 1965 y 1967; no se explica la foto sin público hecha por la mañana, cuando otros dicen que el encuentro tuvo lugar por la tarde y que asistió una masa de público enfervorizado y gritón, siempre a favor del equipo contrario; del cuya existencia, por cierto, choca que no haya ningún testimonio gráfico. Nadie recuerda que el campo de tierra dura entreverada de grava fue barrido minuciosamente para recoger el chinarro; y no hay cristiano que hable de la polémica socioteológica que suscitó la participación de los curas, que, haciendo gala de modernidad un tanto atrevida, entrenaron con la sotana remangada, pero jugaron el encuentro sin ella.

Solo este humilde cronista recuerda sin duda haber visto, o soñado, el encuentro: vio, o soñó, que el árbitro retratado en la foto, alumno o antiguo alumno, dirigió el encuentro bajo la tutela del Jefe de estudios, D. Alfonso García, vestido con zapatos y traje de calle, que atendía las reclamaciones y quejas de sus compañeros y daba órdenes al referee para que pitara las faltas oportunas, siempre para el mismo lado.

El partido fue muy competido, con ciertos brotes de dureza que enyesaron la pierna de algún profesor; pero este olvidadizo cronista ni siquiera guarda memoria del resultado, que, por conjeturas más o menos verosímiles, pudo ser de dos a cero a favor de los docentes, o de empate a dos, más o menos.

Al día siguiente, seguro que todo volvió a la aburrida normalidad en el aula: pasar lista, cargar de leña la estufa, preguntas orales con programa o sin programa, exámenes sobre esto y aquello, y con alguno, como siempre del equipo contrario, expulsado, con razón o sin ella.

12 respuestas a “El partido del siglo”

  1. Romualdo Mateos Ramos dice:

    Te ha faltado solamente aportar los resultados de aquella jornada mediante el » marcador simultáneo «dardo».

  2. Celia dice:

    ¡ Esa gracia en la narración, que parece que también la haya visto, la haya escuchado o soñado antes! Pequeños momentos que merecen que alguien les haga un homenaje cariñoso y ameno.
    Por cierto: ¡Asombroso lo de los curas en pantalones deportivos!

  3. Mercedes Martínez Gómez dice:

    Equipo variopinto! Chocante Ricardo Cano portando el ramo de flores como premio a la heroicidad! Debió de ser un encuentro futbolístico memorable pues entonces yo ya estudiaba en Murcia y hasta allí llegaron ecos de tan notorio acontecimiento. Todos los jugadores habían sido profes nuestros excepto los recién llegados Martorell y Ariza.. Este partidazo me trae a la memoria otro similar de principios de los ochenta entre el equipo de Los Sénecas y alumnos, del que tú mismo, Pepe, formaste parte con otros profesores jóvenes. En ese sí llevásteis un uniforme ad hoc…

  4. Jo´se García Murcia dice:

    Gran Pepe ! Como es natural por mi trabajo en el Instituto, me ha gustado mucho esta entrega.

  5. Antonio José Mula Gómez dice:

    No lo recuerdo, pero seguro que viví este y otros encuentros entre profesores y alumnos en el aguijarrado campo de nuestro Instituto, cuna de grandes gestas del futbol local, previas al municipal de San José.
    Recuerdo muchos de estos profesores, la mayoría me dieron clase y algunos creo que perecieron en el intento para que superase mi aversión a la educación física del momento (¡Pobre D. José Balanza!); otros como D. Francisco Ariza, se empeñaron en que trazara líneas rectas con el tiralíneas, sin manchar de tinta china el papel. Vano intento. No lo consiguió, ni yo tampoco. Y qué decir de los demás, ni D. Antonio Hernández («polinomio P de x igual…), ni D. Ricardo Cano, que sabía mucha física y química, pero complicado seguirle y más para una mentalidad de letras puras, pudieron llevarme por el camino de las ciencias y, punto y aparte, D. Francisco Jiménez, con la formación del espíritu nacional y el Fuero del Trabajo. De todos guardo gratos recuerdos y de aquel patio, transmudado en estadio, todavía mejores. ¿Qué tiempos aquellos!. Pepe, con tus crónicas, o me estoy quitando años y volviendo a tiempos de primera juventud o me doy cuenta de lo mayores que somos. Lo importante es contarlo. Sigue.

  6. Fernando Martínez serrano dice:

    Yo recuerdo haber visto el partido pero poco más.No identifico al que marcas con una X, a los demás perfectamente y ocho de ellos me dieron clase.
    No habría localizado a Martorell y me alegra poder hacerlo porque tengo un buen recuerdo de él como profesor de Griego en el curso 64-65.
    El partido sentó precedente.Se convirtió en algo habitual celebrar encuentros entre profesores y alumnos.

  7. A.Belén Ruiz Jerez dice:

    Cuando he visto el título sentía verdaderas ansías de leer el texto de un golpe para saber cuál fue el resultado. Dado la gracia con la que lo ha escrito, resulta difícil no volver a leerlo para recrearse en aquel tiempo. Siempre escuché muchos rumores de aquellos grandes encuentros en otra época. Por lo que veo en los comentarios, todavía queda algún partido que pueda comentar, quizá con mejor memoria…
    Como futbolera que soy, ese partido de profesores contra alumnos, que bien se celebraba en mi colegio de EGB también en su época, era, sin duda, uno de los acontecimientos del curso. Cuando entré en el Instituto, solo recuerdo haberlo visto en primero. En cursos posteriores, no sé si me lo perdí (lo dudo), o simplemente, no quedaban profesores ni clérigo de la antigua escuela que quisieran competir.

  8. José Quiñonero Hernández dice:

    Me cuentan, y no acaban, del incendio que el llamado «partido del siglo» ha provocado en los mentideros del Whatsapp, compendio de todas las nuevas y decires de ahora: que el partido se celebró en el curso 1964-65; que ha aparecido una foto paralela que retrata al equipo de los alumnos que se enfrentó a la «grande armada» profesoral; que ese conjunto también posó con un florido obsequio; que en él se integraban famosos «craks» del balompié del Instituto: los Bermúdez, Gregorio Parra, Vicente Hernández, Susano Rodríguez, Juan Carlos Pérez, Sánchez Pastor, Juan Griñán y otros. E incluso se discute acerca del resultado, que pudo ser 1-1, de lesionados y otras incidencias del choque.
    Unos y otros alimentan la memoria sana de los mejores años de nuestras vidas; y yo animo a algunos de ellos a que viertan sus comentarios en esta página, para gozo e ilustración de los muchos que la leen deseosos de saber más, y de los pocos que, al margen de las nuevas tecnologías, no nos enteramos de casi nada.
    [P.D.: Quizá alguien sepa quién es el profesor penúltimo de la fila de agachados del equipo docente, que se apunta que podría ser un profesor de Filosofía recién llegado.]

  9. A. Belén Ruiz Jerez dice:

    Cuando he visto el título sentía verdaderas ansías de leer el texto de un golpe para saber cuál fue el resultado. Dado la gracia con la que lo ha escrito, resulta difícil no volver a leerlo para recrearse en aquel tiempo. Siempre escuché muchos rumores de aquellos grandes encuentros en otra época. Y gracias por seguir la narración en el comentario. Esto se merece conocer la versión de los alumnos y la foto correspondiente.
    Como futbolera que soy, ese partido de profesores contra alumnos, que bien se celebraba en mi colegio de EGB también en su época, era, sin duda, uno de los acontecimientos del curso. Cuando entré en el Instituto, solo recuerdo haberlo visto en primero. En cursos posteriores, no sé si me lo perdí (lo dudo), o simplemente, no quedaban profesores ni clérigo de la antigua escuela que quisieran competir.

  10. Joaquín Espín Ferra dice:

    Aquel partido tenía como fin, aparte de lucir canillas, recaudar fondos para el Viaje de Estudios a Mallorca. Detalle éste que silencian las crónicas por su magro resultado: ni un real.
    En la alineación que da Quiñonero faltan dos craks, delanteros a la sazon: J. Espín Ferra y el otro era Ros.
    Quedamos 1 a 1. Un empate honroso aunque la vendetta se libraba en los distintos lances del juego: «al enemigo poca conversación, juego bajo y tobillero»
    Un abrazo a todos

  11. José Quiñonero Hernández dice:

    Según fuentes bien informadas, el jugador X del equipo de profesores era José Miguel Sabater, Catedrático de Filosofía y amante de la lengua y la cultura clásicas, profesor de muy grato recuerdo para muchos y no tanto para muy pocos. Fue Catedrático de la Universidad de Murcia (Facultad de Formación del Profesorado). Y digo «fue» porque parece que falleció en noviembre de 1918.
    Mi agradecimiento a Joaquín Espín, que, en esta página y también a través de Mercedes Martínez, nos ha aportado datos muy interesantes sobre el famoso partido y sobre la alineación del equipo de los alumnos, cuyos componentes, inmortalizados en una foto que no es posible pegar en estos comentarios, son los siguientes, salvo error u omisión: J.M. Bermúdez, Gregorio Parra, Ambrosio Alarcón, Vicente Hernández, Juan Carlos Pérez Laserna; Juan Griñán, Susano Rodriguez, Joaquín Espín, Federico Ros, J. Antonio Sánchez Pastor, Santiago Bermúdez y Alcántara (árbitro).

  12. José Quiñonero Hernández dice:

    Fe de erratas: la fecha referida al profesor Sabater es, obviamente, 2018.

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