El que no tuvo nombre

El que no tuvo nombre

Ahora que los defensores de la Memoria Histórica propugnan el cambio de su denominación, el plumífero se preguntará si existió alguna vez, al menos oficialmente, el nombre nefando del que ellos hablan. Porque desde su creación, en 1928, se le conoció como Instituto Local de Segunda Enseñanza de Lorca.

Así como Cervantes buscó en los Anales de la Mancha los pelos y señales de las hazañas de su Ingenioso Hidalgo, incluidos su nombre y patria, por lo que vino a llamarlo don Quijote de la Mancha, este cronista quisiera que el pulso de las musas guiara su humilde cálamo para, en el último tranco de esta grande historia, acertar a desenredar las “entrincadas” razones del nombre de Centro tan importante él por sí y por todos los que enderezaron en sus aulas las tiernas varas de su juventud.

Ahora que los defensores de la Memoria Histórica propugnan el cambio de su denominación, el plumífero se preguntará si existió alguna vez, al menos oficialmente, el nombre nefando del que ellos hablan. Porque desde su creación, en 1928, se le conoció como Instituto Local de Segunda Enseñanza de Lorca. Y también dejará escrito que, elevado a la categoría de Instituto Nacional en 1933, así se le conocía en 1940, cuando se iniciaron las obras del nuevo edificio, y también cuando se inauguró solemnemente, en noviembre de 1944.

Se entretendrá en consignar que las autoridades y fuerzas vivas de la aldea manifestaron su gratitud y adhesión inquebrantable al Sr. Ministro al entregarle el título de Hijo Predilecto de la Ciudad, “esculpido en una placa magníficamente cincelada en plata, y con  el escudo de la ciudad en oro”, tras la colocación de la primera piedra, en diciembre de 1940; y con el “acuerdo municipal para la confección de una placa en bronce con el busto del Sr. Ministro”, encargada “al eminente artista Don Fructuoso Orduna”, en noviembre de 1944, para colocarla en el Centro.

Homenajes que no empecían la consigna primera de dar el nombre del Supremo Benefactor al Instituto. Buceando en las Actas Capitulares, este historiador moderno encontrará que el Sr. Alcalde “entendía que debía solicitarse que se le diese el [nombre] de Ibáñez Martín, si ello era posible”, aunque no procediera en el caso de personas vivas. En los mismos papeles municipales, conocerá que el 3 de octubre de 1947 el Sr. Alcalde y el Sr. Director del Instituto “habían coincidido en la conveniencia de recabar del Sr. Ministro Don José Ibáñez Martín su consentimiento expreso para que en la fachada de dicho Instituto pueda colocarse una inscripción dedicándolo al citado Sr. Ministro en justo reconocimiento”.

Pero no encontrará rastro de ese “consentimiento expreso” en acuerdos municipales, en registros de correspondencia ni en ningún otro documento. Aunque leerá en las Memorias de D. José Pascual que “con razón y justicia el Excmo. Ayuntamiento, presidido por D. Juan B. Montoya, acordó rotular el Instituto con su nombre ´J. Ibáñez Martín´”, y corroborará en las Actas Capitulares que en agosto de 1948 el Concejo “acordó por unanimidad la confección de un rótulo “Instituto Nacional de Enseñanza Media” y de otro con “J. Ibáñez Martín” en letras de palo seco moderno”, por importe total de 7.420 pesetas, más su colocación en la fachada por otras seiscientas, además de cuatrocientas para el andamiaje necesario.

Fachada del Instituto Nacional de Enseñanza Media “J. Ibáñez Martín” (Archivo Instituto).

Revolviendo documentos y registros polvorientos, encontrará que en mayo de 1950 se estrenan flamantes libros de actas para todos los cursos, en los que figura impreso el título Instituto Nacional de Enseñanza Media “J. Ibáñez Martín”, y un sello con tal nombre estampado en libros de escolaridad y otros papeles del Instituto. Pero como si fuera obra de sabios encantadores, resultó que el nuevo nombre jamás fue visto ni oído en los centenares de documentos oficiales del Ministerio que daban cuenta de obras, oposiciones, traslados y demás eventos de la vida administrativa del Centro.

Un BOE de diciembre de 1970 le dará noticia del desdoblamiento del Instituto de Enseñanza Media de Lorca en dos Institutos, Masculino y Femenino, y leerá perplejo cómo la Directora del Instituto Nacional de Bachillerato Femenino, en 1973, “solicita que dicho centro ostente la denominación “José Ibáñez Martín”, nombre con el que figuraba el Instituto mixto extinguido”, y conocerá la respuesta del Director General de Programación e Inversiones, que, ”teniendo en cuenta que el Instituto femenino está ubicado en el mismo local del antiguo Instituto mixto…, ha tenido a bien conceder al Instituto de Bachillerato femenino de LORCA la denominación de “José Ibáñez Martín”.

Con este equívoco cambalache administrativo quedaba rebautizado, 30 años después, el Instituto que solo a ratos se llamó “J. Ibáñez Martín”. Así fue y así lo cuenta este historiador fidelísimo para memoria, histórica o no, de la posteridad.

5 comments
Redaccion
ADMINISTRATOR
PROFILE

Posts Carousel

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked with *

5 Comments

  • JOSÉ GARCÍA MURCIA
    10 octubre, 2019, 9:28

    Gracias de nuevo Pepe por tu perseverancia. Finalmente, sea rebautizado o de primeras, has encontrado el nombre, la persona que lo re-solicitó y la instancia que lo otorgó. Era el 72, según cuentas, yo había terminado COU el curso anterior. Desde entonces, todos hemos "progresado adecuadamente" en el conocimiento de la historia y de los personajes que la protagonizaron, y lógico es que nos preocupemos por el nombre de tan digna y querida institución, a sabiendas del pensamiento y las obras del que citas como "Supremo Benefactor".

    REPLY
  • Obdulia Guirao
    10 octubre, 2019, 9:50

    Se llame como se llame…¿qué más da?. Ni a las personas ni a los institutos se les quiere por el nombre que llevan, sino por lo que son, por lo que significan para nosotros, por el vínculo que tengamos con ellos… Se llame como se llame, es el nuestro.

    REPLY
  • Fernando Martínez Serrano
    10 octubre, 2019, 12:04

    Curiosa y desconocida la historia que nos descubre Pepe sobre el nombre del Instituto.
    En aplicación de la ley de Memoria Histórica se taparon los símbolos de la fachada pero no era obligatorio eliminar el nombre del funesto Ministro.Creo que a esta altura será difícil lograrlo y que,a fin de cuentas, lleva razón Obdulia:lo importante es que se trata de nuestro Instituto(y los nombres no imprimen carácter).

    REPLY
  • A.Belén Ruiz
    10 octubre, 2019, 23:50

    Cómo se nota que le dieron ese diploma de honor en historia. Ajena hasta hoy del motivo del nombre, y siendo férrea a las tradiciones y a mantener vivo lo que teníamos, yo siempre lo llamaré "Ibañez Martín", porque así lo conocí y así lo quiero recordar.

    REPLY
    • Belén C. Sánchez@A.Belén Ruiz
      11 octubre, 2019, 9:23

      Es un hecho innegable que mucha gente no sabe que una dictadura no es un sistema político al que se pueda homenajear, por muchísimos motivos de peso. Si bien es cierto que la democracia es mejorable, ya que siempre hay una lucha encarnizada por el poder, y esa parte de la naturaleza humana esta aún por domesticar, no deja por ello de ser el camino para alcanzar la convivencia pacifica de diferentes formas de vivir. La democracia no hace uso del terror o la violencia, y la eliminación de una ideología en favor de ensalzar a otra. Ha de haber espacio para todos. Decía eliminar aludiendo a matar directamente al que no cree, siente, vive u opina como el de la ideología dominante. Parece que se respetan muy poco los Derechos Humanos en las dictaduras señores y señoras. Pero también parece que la ignorancia es muy atrevida y muy poco beneficiosa para esa convivencia. Cualquier persona que conozca qué es una dictadura y qué son los derechos humanos no dudaría ni un momento en apreciar que no tiene sentido poner ese nombre a ninguna institución en el seno de un sistema democrático. Y que cualquiera que recuerde a nivel personal que ese instituto se llamó así, por desgracia, porque fracasó el diálogo y se impuso la violencia… que lo recuerde. Pero, por sensatez, por decoro y por respeto a la dignidad humana, no os quejeis ni vanaliceis. Señores, señoras, no os opongáis o quejéis por que este IES se denomine con otro nombre exento de matices ideológicos fascistas. Hagamos de este acto una muestra de aceptación de la Carta Magna que se desarrolla sobre la base del respeto a los derechos humanos, y de respeto por una sana convivencia.

      REPLY

Latest Posts

Top Authors

Most Commented

Featured Videos