Inocente. I Parte

Inocente. I Parte

Ya sabéis, amigos que a este apartado que tan gentilmente, me brinda el diario El Sol de Lorca, que di en llamar ‘Hay que seguir’, le añado hoy la palabra Inocente, porque existen antídotos a sus consecuencias, es simplemente, estar “correctamente “ informado . Otro día les referiré cuáles eran las claves…

Hoy me dio por pensar que no hay justicia en el mundo, es decir, que leyes si tenemos para vender y hasta para no cumplir, pero lo que se dice justicia, amigos míos….pues no.

Así empezaba su intervención, con una elocución que enamoraba, atraía y abarrotaba las salas por donde impartía conferencias, Lola Lafayette de padre francés y madre sevillana .
Cuando cuenta su historia, suele irse hasta el momento de su concepción, con una autista descripción exhaustiva hasta de los dolores de expulsión que pudo sentir su madre, desde su grito como respuesta al tortacito, era pues para sentarse cuando ella se ponía a relatar sus vivencias, por extensas, pormenorizadas y por lo enormemente atractiva que resultaba su forma de expresarse, acompañándose de un dinámico lenguaje gestual y onamatopéyico, de todo, menos aburrido.

La primera vez que la oí hablar en público me lo aconsejaron en el transcurso de un Congreso -no dejes de asistir a la Sala 1 , hablará Lafayette- ,yo pensé lo que todos hubieran pensado de inmediato, que se iba a hablar de la vida del escritor aristócrata y político francés, pero bueno, podía resultar interesante y me dirigí hacia la sala 1 donde pude elegir sitio, porque estaba vacía, miré el reloj y faltaban 10 minutos para la hora anunciada, me relajé solo por instante ya que empezaron a llegar más personas de las que cabían en el aforo ocupando los pasillos, vaya, promete ser realmente interesante -pensé para mí-.

Al momento aparecía con traje pantalón blanco, de corte impecable y hechura clásica, una mujer, que solo su andar ya deslumbraba, con un sencillo peinado y escaso maquillaje, un libro en las manos -su libro, dije para mí-.

Allí estaba Lola Lafayette, que tras la primera impresión de aprobación, sucedieron apreciaciones de admiración por lo que ya os iré contando. Ella era la auténtica y genuina revolución francesa, pero no la del siglo XVIII, sino la del siglo XX. «Cuando termine mi conferencia les daré unas reglas de oro, como regalo, para que aprendan a ser más felices» dijo, madre mía a quién no les suena eso a campanillas celestiales… Al instante comprendí porqué aquella sala estaba llena .
Desde aquel día procuré que más personas pudieran participar de los beneficios que yo obtuve con tan magnífica alocución, apreciación que llegó a incrementarse cuando -al estar yo en primera fila -se dirigió hacia mí y dijo: «voy a preguntar sobre esto a esta señora rubia, que está tan atenta», dándome oportunidad de poder contestar por alusión y poder plantear algunas dudas que se me habían suscitado .

Ya sabéis, amigos que a este apartado que tan gentilmente, me brinda el diario El Sol de Lorca, que di en llamar ‘Hay que seguir’, le añado hoy la palabra Inocente, porque existen antídotos a sus consecuencias, es simplemente, estar “correctamente “ informado . Otro día les referiré cuáles eran las claves…

Lola Lafallette es producto de mi imaginación, pero pudiera haber existido solo para ser transmisora de las claves que nos hacen sentirnos mas seguros por una vida que no para de sorprendernos .

Fdo. MariSol Morente Sánchez.

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