LA BALLENA AZUL, UN JUEGO PELIGROSO

LA BALLENA AZUL, UN JUEGO PELIGROSO

Una ballena azul es un cetáceo majestuoso que sigue surcando los mares y océanos de nuestro planeta, a pesar de que hubo un tiempo que su pesca brutal la llevo hasta casi el borde de su extinción. No es esta aberración que pretende que sea un juego para dar sentido a las vidas de unas personas que han dejado de tener algo por lo que emocionarse cada día, sin pensar en las consecuencias que eso pudiera derivar para ellos y sus familias.

En estos días se ha conocido un nuevo desafío, uno más, a la razón y al sentido común; que como es bien sabido, es el menos común de los sentidos. Se trata de un juego de rol, como se les denomina ahora, a las actividades que llevan a cabo un grupo, más o menos numeroso, de jóvenes y no tan jóvenes a veces, en forma de juego situacional.

Es decir, alguien va diciendo a los demás que es lo que tiene que hacer para formar parte del mismo, y alcanzar el objetivo marcado. Hasta aquí todo normal, por así decirlo, el problema surge cuando ese objetivo está diseñado para desafiar las más elementales normas de supervivencia y lógica. Acabando en demasiadas ocasiones con lesiones de importancia, tanto físicas como mentales, cuando no en la muerte de alguno de los participantes.

La ballena azul, que es como le han llamado al penúltimo juego suicida que se está extendiendo peligrosamente por todo el mundo, y que como es de rigor ha acabado llegando hasta nuestro país, es un desafío en toda regla a la convivencia entre unos y otros.

Que el nombre de un hermoso animal que es un superviviente de tiempos muy pretéritos en nuestro planeta, dé cobertura a un supuesto juego que consiste en hacer todo lo contrario que ha tenido que llevar a cabo esta especie, que ha capeado los siglos del paso del tiempo desafiando las condiciones más adversas, no deja de ser una gran ironía de quien quiera que lo haya diseñado en su enfermiza mente.

Consiste el jueguecito en cuestión en autoinflingirse lesiones cada vez más graves, hasta poder llegar a la muerte. He llegado a ver un vídeo en el que una chica muy joven grababa unas imágenes con su cuello en unos railes de tren, y esperando que éste llegara, para cumplir con alguna de las instrucciones, al menos así lo explica, que se le habían impuesto en la evolución del juego.

¿Pero, hemos perdido la cabeza por completo?

Una ballena azul es un cetáceo majestuoso que sigue surcando los mares y océanos de nuestro planeta, a pesar de que hubo un tiempo que su pesca brutal la llevo hasta casi el borde de su extinción. No es esta aberración que pretende que sea un juego para dar sentido a las vidas de unas personas que han dejado de tener algo por lo que emocionarse cada día, sin pensar en las consecuencias que eso pudiera derivar para ellos y sus familias.

¡Cuánto se necesita que la cultura tenga cabida en nuestras prioridades diarias!, y mucho más en las mentes más jóvenes, que están aún por definir un proyecto de vida.

Dejemos que las ballenas azules sigan surcando nuestros mares, y que no se perviertan, con palabras bellas, las vidas de los incautos que caen en las morbosas garras de algunos desquiciados.

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