LA FRAGILIDAD HUMANA

LA FRAGILIDAD HUMANA

La fragilidad es nuestra condición y está instalada en la propia vida. A veces nos creemos que los triunfos son eternos, que las batallas supuestamente ganadas nos alzan varios peldaños sobre nuestra condición de base: la humana.

En este inicio de año hemos ido comprobando cuán frágil puede ser la vida. Algunos familiares, o algunos grandes amigos nos han dejado de forma repentina e inesperada. Si el final es de por sí una tragedia que por anunciado y sabida no deja de ser menos desgarradora, el que sea de repente, sin aviso y en edades en las que la vida aún late con fuerza, es sin duda un mazazo mucho más grande.

Vaya por delante mi más sentido pésame a los familiares y amigos de estas personas que han significado tanto para ellas, y que de alguna forma seguirán siendo faros y referentes para todos los que los que hemos tenido el privilegio de haberlos conocido y disfrutado de su presencia. Serán luces imperecederas para sus familias.

Esto lo comentábamos un grupo de buenos amigos mientras caía una fina lluvia fuera y el olor a tierra mojada lo invadía todo con su aroma fértil y de renovación de los latidos vitales. Todo fluye y se rehace en un movimiento si pausa del que todos formamos parte.

Aprovechar los momentos en los que es posible disfrutar de quienes amamos y de quienes nos regalan su amistad es el único antídoto contra el paso del tiempo sin mácula que todos los días nos visita.

La fragilidad es nuestra condición y está instalada en la propia vida. A veces nos creemos que los triunfos son eternos, que las batallas supuestamente ganadas nos alzan varios peldaños sobre nuestra condición de base: la humana. Pero a poco que queramos fijarnos en lo que ocurre, en lo real, nos daremos cuenta de que tal cosa solo es un espejismo efímero.

Disfrutemos de lo que sea posible, no hagamos daño a los demás de forma gratuita para conseguir una posición de ventaja para llegar a ninguna parte.

Es lo único que nos hará sentirnos bien, y hacer que este viaje único en el que estamos embarcados por puro azar valga la pena de verdad.

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  • Carmen Martinez Mateos
    22 enero, 2019, 17:54

    Muy de acuerdo contigo, amigo Motos; yo tengo un lema muy claro: «Tratar a los demás, como quiero que me traten a mí». Es algo como «ponerse en el lugar del otro». Darnos cuenta que «nosotros somos los otros de los otros». El ser humano es lo que realmente vale la pena en esta vida.

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