LA INCAPACIDAD PARA SER LIBRES


Una vida en mil palabras contenidas en la mente determina, inexorablemente, una limitada y escasa capacidad para comunicarse con el resto del mundo, y especialmente con nosotros mismos.

Francisco José Motos
@FJMotos

A quien corresponda 16 enero, 2018


Empiezo diciendo, con cierta resignación, que algunas veces parece que se “predicara” en el desierto en lo referente al conocimiento y dominio de la lengua en la que nos expresamos.

Y digo esto aprovechando que algunas veces lo escrito en medios de comunicación puede llegar a tener mayor repercusión que las palabra flotando en el viento.

Pues, lo voy a intentar de nuevo;

Una vida en mil palabras contenidas en la mente determina, inexorablemente, una limitada y escasa capacidad para comunicarse con el resto del mundo, y especialmente con nosotros mismos. Y de ello se deriva lo más triste y frustrante:

Una vida en mil palabras es como si a un coche, perdón por la comparación, que puede desarrollar cien caballos de potencia, le pusiéramos, adrede, un limitador para que solo pudiera desarrollar cinco caballos en total. Pero además el coche no lo podría decidir por sí mismo, carente de voluntad como se puede entender fácilmente.

Queridos lectores y amigos, es eso lo que ocurre cuando una persona con la permisividad, cuando no con la complacencia, limita su capacidad mental a esas escasas mil palabras para construir su experiencia vital y desarrollar una vida en la que decide apuntarse, muchas veces sin viaje de vuelta, a la incapacidad para ser libre.

Y es así ya que si no somos libres en nuestra mente, en nuestro dialogo interno que se produce prácticamente todos los momentos de nuestra existencia y que va conformando nuestro propio ser, nuestra forma de ver el mundo y a nosotros mismos. Como decía, si no fomentamos esa libertad que parte de la elección y la asunción de la misma, nos condenamos a seguir los mensajes planos que nos quieran imponer desde otras mentes que sí que dominan mucho más el lenguaje y su capacidad.

Y aquí quería yo llegar; leer es una enriquecedora experiencia que aporta palabras, lenguajes y matices de los mismos que hacen que nuestra relación con nosotros mismos y con los demás sea más enriquecedora por ambas partes. Y cuando esto ocurre somos capaces de ser más libres en nuestra forma de pensar, que se articula a través del lenguaje, y en la relación con el resto de la humanidad que a cada uno nos ha tocado en suerte entrar en contacto.

Entiendo que hay lugares del planeta en los que todo esto tiene poco significado cuando apenas se puede comer y sobrevivir al día a día. Soy consciente que esto ocurre incluso en algunas partes de nuestro propio país. Pero eso no nos has de apartar de la importancia de incorporar la valiosa herramienta que es nuestra lengua, y además hará que podamos sentir la necesaria solidaridad con aquellos que no tienen tanta suerte y sufren más.

Por cierto que la palabra SOLIDARIDAD no está, habitualmente, entre aquellas que conocen los que solo conocen esas mil palabras.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

 

meme-lelpicoesquina

meme-aquiencorresponda

meme-hablandobajito2

meme-todoquedaencasa

meme-laimpertinenciaconstatnte

meme-tecnolorca

meme-hayqueseguir

meme-lapalabraembrujoazahar

meme-unaciudadmuchasrealidades

meme-pokerdebastos

meme-porelarticulo33

meme-lapielquequieres

meme-reflexionescontigo

meme-cafe-digital-con-juan-bermudez

 

Talleres Periago - Cardiograma