Los «deberes» de nuestros hijos

Los niños no aprenden más por hacer 50 sumas en lugar de 5. Haciendo tareas repetitivas a diario el niño no aprende a aprender, aprende en todo caso a ser mecánico. Y seguramente olvidará rápido y se frustrará si no es capaz de seguir el ritmo de unos pocos “privilegiados”.

-Cuánto trabajas?

-Pues mis 8 horas en la empresa, más 3 en casa. También los fines de semana y en mis vacaciones.

-¿Porque no terminas lo que tenías que hacer ,o porque es trabajo extra?

-Casi siempre porque es trabajo extra.

-Y ¿Tú no puedes oponerte a ello?

-En absoluto. Me obligan. Y si no lo hago, además tengo problemas con más gente.

-Y ¿Cómo lo llevas?

-Muy mal. Realmente mal.

-Imagino…. Debe ser inaguantable.

Esta breve conversación nos puede parecer irreal. Seguramente no nos la creemos. Pero, ¿y si pensamos que la persona que contesta es un niño de 9 años? Desgraciadamente, seremos capaces de reconocer la realidad que viven  la gran parte de nuestros hijos en relación a sus deberes escolares.

Los estragos que causa esta práctica tan extendida de mandar tareas para casa, son numerosos y muy preocupantes. Os puedo decir que un altísimo porcentaje de los trastornos que me llegan a consulta, tienen como sustrato la sobrecarga que muchos niños experimentan todos los días en relación a esto que hablamos.

Ansiedad, trastornos de sueño, estrés,  depresión, irritabilidad, trastornos de conducta, conflictos familiares, problemas de relación, trastornos de la conducta alimentaria y un largo etcétera.

Por otro lado, lejos de conseguir el objetivo que muchos maestros pretenden y es que supuestamente aprendan más y mejor, los deberes para casa no hacen si no fomentar el fracaso escolar, porque el cansancio es lo que hace que la balanza pese hacia ese lado.

Nuestros hijos, cuentan con varios maestros en el mismo curso, y la falta de coordinación y consenso, hace que en un mismo día puedan llegar a acumular tareas de las distintas asignaturas que les ha tocado ese día; sin contar que puedan, además, tener que preparase uno o varios exámenes.

Los niños no aprenden más por hacer 50 sumas en lugar de 5. Haciendo tareas repetitivas a diario el niño no aprende a aprender, aprende en todo caso a ser mecánico. Y seguramente olvidará rápido y se frustrará si no es capaz de seguir el ritmo de unos pocos “privilegiados”.

Los niños pasan horas y horas encerrados en su habitación. No pueden jugar con otros niños estando aislados.

 Los deberes pautados, repetitivos y abusivos no fomentan el espíritu emprendedor y la iniciativa. La iniciativa surge desde dentro de cada niño o niña, por el propio descubrimiento personal, y para eso es necesario tiempo libre e incluso tiempo de aburrimiento.

Más cuestiones….

España, además de tener una jornada escolar muy larga, está entre los países que más horas de deberes pone a la semana,  cuenta con un porcentaje de fracaso escolar altísimo y entre otras cosas y lo que más me preocupa, es el país de los niños tristes (según un estudio de UNICEF de la semana pasada). Los organismos internacionales nos tiran de las orejas de vez en cuando con el tema, y ni con esas.

¿Y esos argumentos con los que me encuentro?:
-Aprenden más cuanto más trabajan. FALSO.

-Todos los niños deben llevar los mismos deberes. FALSO.

-Hay que crearles un hábito. FALSO.

-Si no trabajan en casa, cómo se van a enfrentar a las pruebas de “Mejora de la Calidad Educativa” que dicta la LOMCE? Y yo les digo, si no estamos de acuerdo con ella, ¿por qué la asumimos sin más? Y aún sin eso…..¿ Tenemos que hacer pasar a los niños por eso, para satisfacer las arbitrariedades de cada ley que se adopta? Total, son niños………..

-Algunos maestros ponen deberes y otros no. Pues a organizar.

– Cuando pasen al IES nos pueden decir que los alumnos de este centro no llegan con el nivel exigido.¿ Y por qué no se aúnan criterios?

-Yo no voy a ser la única madre que reclame el problema que tengo en casa. Y ¿por qué no preguntas a los demás padres y trasladáis juntos lo que os pasa?

– Tenemos que dar todo el temario que se nos exige. Ah! Pues está muy bien eso de aceptar que la cantidad es prioritaria a la calidad de lo aprendido…

Y así hasta infinito casi.

Parece ser que los profesionales encargados de la salud mental de los niños, junto con otros agentes implicados en el bienestar de los más pequeños, vamos poco a poco consiguiendo concienciar a buena parte del sector educativo de la lacra que les supone llevar deberes a casa, además de tener que preparar los exámenes.

Como mamá y como psicóloga infantil, tengo contacto diario y directo con personal docente, con otros padres y madres, con los equipos de orientación de los colegios e institutos, con otros agentes sanitarios que velan por el bienestar físico y emocional de nuestros hijos, y lo más esclarecedor e importante, con los niños. Tengo claro, a estas alturas, que somos muchos más los que pensamos que no lo estamos haciendo nada bien con nuestros niños, que les estamos robando la infancia y la sonrisa, la inocencia y el derecho a ser lo que son y no lo que a nosotros nos viene bien que sean. Y aunque seamos más los que estamos de acuerdo en esto, aún nos falta un largo camino por recorrer; un camino que pasa por aunar criterios, por argumentar de lo que estamos hablando, por organizar reuniones y por unificar posturas para hacernos oír a quien no quiere escuchar, simplemente porque es más cómodo, o porque el cambio conlleva un esfuerzo legislativo y administrativo que asumir.

Luchamos diariamente contra aquello que consideramos injusto.

¿No lo vamos a hacer con lo más importante?
La salud mental de nuestros hijos, es lo más importante.

3 comments

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3 Comments

  • viki castillo
    23 abril, 2016, 13:36

    Acertada reflexión.¿ Cuando parará este des propósito? Esperemos que nuestra voz se oiga de una vez. Gracias Amor por hacer de altavoz.
    Viki Castillo

    REPLY
  • Paco Millán
    23 abril, 2016, 16:59

    Casi que es más sencillo que todos los discursos y discusiones que acaban rallando lo absurdo que estamos acostumbrados a escuchar, rebatir o apoyar..
    Tod@s, absolutamente tod@s, aprendemos, nos enriquecemos, progresamos y asentamos conocimientos, habilidades y aptitudes a través de lo que hacemos disfrutando y divirtiéndonos, incluso aunque haya esfuerzo físico, mental o de cambio de hábitos..
    Sólo con que se eliminase la cuadratura matemática de reparto arbitrario o estandarizado de materias en la educación forzado por cualquier ley de educación de cualquier país, por un día a día de retos, juegos, experiencias, descubrimientos y problemas a resolver adaptados a las edades, circunstancias sociales locales y globales, culturas y épocas del año, nuestros hijos se desarrollarían del modo más óptimo para cada uno, porque desarrollarían sin esfuerzo, apreciando los cambios e incluyéndolos en una personalidad aceptada y no Competitiva en el sentido negativo..
    Esto formaría ciudadanos equilibrados, conscientes, críticos y diversos que harían al mundo evolucionar coherentemente..

    La única pega de esto es que entonces se desmoronaría el Status Quo de los muy pocos que controlan nuestras vidas y se lucran y benefician de la ignorancia y la normalización de individuos que obedecen y ejecutan órdenes sin valorar ni analizar los por qués ni si lo que hacen les beneficia.. Sólo analizando si económicamente o socialmente les proporciona un beneficio material, estético o superfluo..

    Enhorabuena por la reflexión, es edificante escuchar coherencias en este universo de sinrazones.. 🙂

    Paco Millán @Millanettic

    REPLY
  • María Asensio
    25 abril, 2016, 9:40

    Buen articulo, como siempre…

    REPLY

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