SÍ, LOS MONSTRUOS HABITAN ENTRE NOSOTROS

SÍ, LOS MONSTRUOS HABITAN ENTRE NOSOTROS

Los monstruos se pueden disfrazar de seres cercanos y habitar entre nosotros. La vida se quiebra como un frágil cristal cuando muestran su terrible cara arrebatándonos para siempre la inocencia hermosa. Para eso cualquier castigo es poco.

Sentado sobre la silla de parar las prisas, que tan bien cantara Manolo García, siento en las profundas bocanadas de aire que se filtran a través de mis pulmones la magia y la belleza de la vida. Y pienso en todo lo que nos rodea y nos hace latir con la misma pulsión del universo. Nos permite danzar sobre un suelo que nos acoge. Es una sensación muy potente, que me hace pensar al instante en todo aquello que se le arrebata a un niño cuando se le quita la vida.

No se trata solo de arrebatarle lo único que tiene, además se le quita el futuro, a él y su familia. La posibilidad de sentir ese mismo aire fluyendo hacia su interior, sus sueños que ya quedaran varados en ninguna parte, y que nadie más que él puede soñar. Su lugar en el mundo que nadie más puede ocupar.

Es crear un vacío en la línea del tiempo de la propia humanidad. La generación de un torbellino de sufrimiento que queda sustituyendo su ausencia.

Todo lo que fue, lo que podía llegar a ser queda en suspenso en los recuerdos de las personas que lo han querido, y que lo seguirán amando en la ausencia de las noches estrelladas que aún les quedan por transitar.

Nadie tiene derecho a hacer algo así y al mismo tiempo llamarse ser humano. Por lo que fuera de las polémicas de cuan larga ha de ser la condena a quien lo ha asesinado, si merece la muerte por ello o no, y si nosotros tenemos que aplicar tal castigo. Lo que yo si que le deseo es que ese mismo torbellino de sufrimiento, ese vacío cruel e insoportable que ha creado con sus abyectos actos, le alcance y le haga que cada instante, cada respiración de lo que quede de vida sea para sufrir y penar.

Los monstruos se pueden disfrazar de seres cercanos y habitar entre nosotros. La vida se quiebra como un frágil cristal cuando muestran su terrible cara arrebatándonos para siempre la inocencia hermosa. Para eso cualquier castigo es poco.

Mi más sentido pésame a la familia del niño Gabriel Cruz.

In Memoriam

 

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