Mierdas mil

Mierdas mil

Estupendo y maravilloso el amor a las mascotas, extremo que muestra el nivel de desarrollo de nuestra sociedad que ya puede preocuparse por el sustento y la protección de otros seres pues nuestro propio sustento ya está asegurado.

El otro día me dispuse muy ufana yo a dar un bonito y reconfortante paseo por un paraje protegido de esta nuestra Región de Murcia, cerca del Mar Mediterráneo y a los pies de un cabo. Iba bien pertrechada con tenis, niñas, marido, el completo «kit familia» de un soleado sábado por la mañana. Cuando apenas hubimos avanzado unos diez metros en una senda que utilizan paseantes, senderistas, y ciclistas, me di cuenta de lo difícil y sacrificada que iba a resultar aquella tarea, pues tan pronto me hube situado en la senda, comencé a percibir un olor infernal, que nada de bucólico y pastoral tenía. Simplemente era olor a mierda. Mierda más seca, menos seca, más grande o pequeña pero por miles. El olor y el calor hicieron de mi pequeño paseo un asco de
paseo pero que me hizo reflexionar ante mi total incomprensión, que paso a exponer a continuación.

Resulta que los habituales de esa ruta son «amantes de la naturaleza». Amantes de la naturaleza no solo porque les gusta salir a caminar kilómetros sino porque además lo hacen en compañía de sus queridas y adoradas mascotas, por lo que también suelen ser amantes de los animales, sean animalistas o no. Y digo que son sus mascotitas porque sorprendentemente las «cacas» se acumulan en esos caminos, en cuanto te sales de ellos, a mayor distancia menor número de «cacas». Lo que significa que estos excrementos son de mascotas caseras que acompañan a su dueñ@ al paseito natural sin que les preocupe que sí van a dejar huella en la naturaleza con sus «cacas» y que van a hacer al siguiente paseante un desagradable camino que recorrer.

Hay quien erróneamente piensa esos excrementos son «abono». Bien, a estos les explico que las «cacas» de perro, de gato y los «pipís» de ambos no son abono. No sirven absolutamente para nada además matar a las plantas donde caen, dejar un pestilente olor que con las temperaturas que solemos alcanzar por estos lares son una mezcla infernal en los 300 días de sol de los que disfrutamos aquí.

Estupendo y maravilloso el amor a las mascotas, extremo que muestra el nivel de desarrollo de nuestra sociedad que ya puede preocuparse por el sustento y la protección de otros seres pues nuestro propio sustento ya está asegurado. Pero claro, ¿qué pasa con esos kilos de mierda que se quedan en los caminos? De momento no he encontrado ninguna iniciativa ni ninguna crítica a estas acciones porque parece más fácil creer que se está abonando el campo y que las «caquitas» de sus mascotas son biodegradables antes que molestarse en leer un poquito el efecto y, sobre todo, pasar en os días siguientes a hacer el mismo paseo que otro para disfrutar del aroma de la caca flotando en el ambiente cálido. Y todo porque saben que allí no va a haber un policía local camuflado para sancionar las defecaciones en la vía pública. Sin sanción, en este país, parece no haber civismo.

Continuando con mi paseo he de decir que encontré algo aún peor, que fue precisamente la bolsita con una caca dentro, de algún dueño que hizo un conato de no molestar recogiendo la caquita de su perro, pero claro, al no encontrar donde depositarla decidió dejarla con bolsa y todo tirada en el camino. Esto es «super asqueroso» que quieren que les diga. Es que no exagero al decirles que no había un metro sin una de considerables dimensiones. Es que es vergonzoso que esto sea lo que mostramos al mundo. Pero es que es más vergonzoso que sea lo que nos reservamos para nuestro disfrute. Es que es verdaderamente repugnante pasar un paseo diciendo: «¡cuidado no te caigas en una mierda!».

Lamentándolo mucho, creo que no podré volver a hacer esa ruta. Mucho me temo que hasta que no se recurra a la sanción por parte de las autoridades locales no se pueda pasear por esa ruta. Aunque pensándolo bien, podría volver, fotografiar las pruebas y solicitar que la administración local asuma su deber de limpieza del municipio en toda su extensión y que así puedan seguir cagando o no las mascotas de algunos usuarios. ¿Qué les parece esta opción?

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