¿Os encaja ya?

¿Os encaja ya?

Recuerdo que todo esto que escribo, alguna vez lo debatía con mi padre, que en paz descanse, en acaloradas discusiones en la terracica en el Pozo del Esparto. Conforme su vida se iba apagando, las discusiones eran menos acaloradas y cada vez él iba entendiendo como la historia de la humanidad se había gobernado de esta forma.

A ver cómo os cuento yo esto sin acabar sobre un trono de judas o asaetado cual San Sebastián. ¿Habéis visto a esos zagales con camisa blanca y corbata, con la cara blanca y acento guiri y que van por parejas ofreciéndote la salvación eterna? Pues bien, esa gente cree que trillones de planetas habitados son regidos por dioses que una vez fueron humanos. Pues por lo visto, en uno de esos planetas, uno de esos dioses y su esposa concibieron a un tal Elohim, y como el zagalín se portó muy bien fue elevado a dios, como su padre. Bueno, ellos creen que este Elohim es el padre celestial, y dicen que vive con un montón de esposas (pero un montón desproporcionado) en un planeta cerca de la estrella Kolob. En ese planeta, Elohin se puso las botas a base de no parar de mover pa´lante y pa´tras con sus esposas y de ahí surgen millones de hijos espirituales.

Claro, los chiquillos se iban apalancando en casa y había que darles puerta, así que Elohin convocó una asamblea en plan 15M a la que asistieron, entre otros, los hermanos mayores, unos tales Lucifer y Jesús, para crear la Tierra y largarlos allí. Lucifer dijo que apoyaba la moción si toda la gloria y mérito era para él y si no perdían la condición de dioses inmortales. Jesús, con un rollo más marxista, dijo que nada de eso, que había que dejar escoger a la peña entre ser dios o humano mortal. Llegó el momento de votar y por mayoría simple la enmienda de Jesús fue aprobada, así que el sería el enviado a la Tierra como el Salvador, cosa que a Lucifer le jodió que no veas y que hizo convertirse en el malo del cuento junto a otros hermanos. Ojo, que es aquí cuando empieza lo fuerte. Los que se mantuvieron neutros contra Lucifer se convirtieron en negros, los que combatieron contra él, lógicamente en blancos, dando lugar así a las razas.

Bueno, cansar con esto más es absurdo, pero que vamos…la cosa se lía y se lía y te lían y te cuesta la pasta. Otros, también la liaron para explicar el tema de la virginidad de la madre de Dios, lo de la paloma y demás y todos los dogmas habidos y por haber para cubrir los huecos paranormales, cuando tan solo era necesario convencer de que ese señor, Jesús, vino a decirnos que lo que teníamos que hacer era amarnos, con todo lo que eso conlleva. Pero es que nuestros vecinos del desierto también tienen lo suyo con lo de las setenta y seis vírgenes esperando en el edén para cuando la endiñen, o lo del caballo alado ¿Dame tu fuerza Pegaso? ascendiendo a Mahoma a los cielos, así sin importar la atmósfera ni nada, con la de cálculos que tuvo que hacer Korolev para poner el órbita a Yuri quince siglos después. O lo de los hijos de Yavhé que también tiene tela, me gustaría saber de quién fue la genial idea de que para ser judío había que seccionarse una parte del pene.

A ver si consigo trasladar la idea que tengo en mente sin acabar en una pira, para ello necesito que aquellos que sientan una fe muy fuerte en sus creencias, las que sean, ensanchen un poco su intelecto y no vean en este texto un ataque a su fe. Al contrario, lo que pretendo es descargar a las distintas creencias de la responsabilidad de su mal uso.

Partamos del hecho histórico del origen de las tres grandes religiones monoteistas actuales. Exacto, su origen se remonta al Atonismo en el antiguo Egipto, cuando Akenaton, cansado de tanto dios para todo, consideró que lo suyo para hacer más gobernable el imperio era simplificar las cosas con un solo dios, creando de esta forma el monoteísmo y ya de paso, llevándose la capital del imperio a Amarna, como si fuera un nuevo comienzo.

Sigamos diciendo que nadie nunca ha dicho que Atón, Yavhé, Dios o Alá no sean lo mismo, solo cambian los distintos profetas. ¿Entonces que es lo que nos diferencia a unos y a otros para que estemos a la gresca toda la vida?
Pues la propia condición humana por un lado (acordaos de Caín y Abel), y por otro lado el amor desaforado que la humanidad siempre ha sentido por el verdadero Dios, el único y legítimo Dios, el que nos iguala en la riqueza y en la pobreza, el que nos gobierna a base de contarnos cuentos (los mercados se regulan solos) y miedos (los inmigrantes nos roban); EL DINERO, EL CASH, EL CIRCULANTE, LA PANOJA, EL BILLETAJE, llamadlo como queráis.

Y es el binomio cuentos-miedo lo que precisamente nos gobierna y nos esclaviza, pues vivir con miedo es precisamente lo que nos convierte en esclavos. Leo y releo comentarios y entradas de gente intelectualmente interesante sobre los atentados yihadistas actuales, a los que irremediablemente nos tendremos que acostumbrar, en los que achaca esta lacra a la religión en cuestión sin plantearse nada más, y me parece un error.

En serio, hay que ensanchar un poco esas mentes para tratar de entender que si un zombi se inmola en una sala de conciertos, hay alguien detrás que le empuja a hacerlo en nombre del dios que sea para llenarse los bolsillos a base de crear miedo y esclavizar, y ese alguien puede ser un grupo terrorista, una multinacional que proporciona armas, o un Estado que paga toda la fiesta para mantener estable el precio del petroleo, por ejemplo.

León Felipe, escribió uno de los poemas más bonitos de la historia de la literatura en España del S.XX. Dice así:

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos…
y sé todos los cuentos.

Pues bien, os invito a que intercambieís la palabra “cuentos” en el poema, por la palabra “miedos”. ¿Os encaja ya?

Yo creo, que más o menos, he dejado claro mi punto de vista al respecto y si alguien se ofende con esto, pues que quiere que le diga, además de la Torá, La Biblia o el Corán, tengo la biblioteca hasta los topes de otros libros con otros cuentos también muy interesantes. Siempre que pienso o escribo sobre esto, me pregunto si hubiera merecido la pena crear una religión sobre El Señor de Los Anillos. ¿Hubiéramos condecorado a Gandalf con alguna medalla? Yo que sé… .

Recuerdo que todo esto que escribo, alguna vez lo debatía con mi padre, que en paz descanse, en acaloradas discusiones en la terracica en el Pozo del Esparto. Conforme su vida se iba apagando, las discusiones eran menos acaloradas y cada vez él iba entendiendo como la historia de la humanidad se había gobernado de esta forma, y las religiones han sido mal utilizadas en este menester. Yo, por si acaso, días antes de morir, le dije que le hablara bien de mi a quien le esperara arriba.

¡Cómo echo de menos a mi padre!

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