Primera piedra del nuevo edificio

Primera piedra del nuevo edificio

Durante casi cuatro años los curiosos irán viendo crecer el elegante edificio de color blanco colonial y de forma longitudinal sobre un eje en el que están la portada clasicista y la capilla de cruz griega; y verán nacer en los extremos de sus alas dos rotondas destinadas, una de ellas al profesorado, y la otra a “cuarto de descanso de las señoritas alumnas”.

Apenas marcaban cinco grados los termómetros en el observatorio de la base aérea de Alcantarilla, a las once y cuarto de la mañana, cuando el Ministro de Educación Nacional, que había pernoctado en el Colegio Mayor de Murcia, fue recibido en el límite del municipio lorquino “por las autoridades militares, civiles, eclesiásticas y jerarquías del Movimiento”.

Y cuentan las crónicas que en la ciudad, engalanada con banderas nacionales, “a pesar del intenso frío allí reinante, todo el vecindario esperaba en las calles la llegada del señor Ministro”. Y añaden que en los terrenos del nuevo edificio del Instituto se hallaban formadas fuerzas del 12 Regimiento de Infantería y Milicias de FET y de las JONS, a las que, tras escuchar el Himno Nacional, pasó revista.

Un poco más allá del Óvalo, en un terreno deprimido, conocido con el nombre de Hoyo Muso, separado por un ribazo de la carretera de Granada, flanqueada aquí por viejos olmos, “una gran multitud llenaba por completo el lugar”, mientras un cielo plomizo oscurecía el paisaje huertano, atravesado de brazales y acequias, en el que se erguían desnudos manzanos, higueras y otros árboles frutales, entre unos bancales plantados de lechugas.

Si nosotros hubiéramos estado allí, habríamos visto el apretado círculo de capotes, abrigos y gabardinas en torno a la primera piedra suspendida de una grúa y a la improvisada mesa cubierta de un artístico repostero donde descansaban los elementos del ceremonial: recado de escribir y la carpeta con el acta, una arqueta donde sería depositado el documento junto a monedas y billetes de curso legal, y una paleta de albañil.

Acercándonos un poco más, hubiéramos visto al arcipreste bendecir los nuevos terrenos y oído “unas breves palabras del alcalde” para agradecer al Ministro “la gentileza que ha tenido en venir a Lorca, ciudad a la que tantos lazos de cariño le unen”, y resaltar que “con este acto empieza el florecer de un futuro glorioso para Lorca, contribuyendo así al engrandecimiento del Imperio”.

Y también hubiéramos escuchado al Ministro, que resalta que el nuevo Estado “le concede un centro a Lorca, donde se formará el alma de los lorquinos, con profundo sentimiento religioso y heroico al servicio de la Patria”, y finaliza con los gritos de rigor, “que fueron contestados por todos”. Lo demás será la bajada de la primera piedra, el enterramiento de la arqueta y “las simbólicas paletadas de cal” que daban por iniciada la obra.

Las autoridades en el acto de colocación de la primera piedra del nuevo edificio, el 2 de diciembre de 1940 (Menchón-AML).

Durante casi cuatro años los curiosos irán viendo crecer el elegante edificio de color blanco colonial y de forma longitudinal sobre un eje en el que están la portada clasicista y la capilla de cruz griega; y verán nacer en los extremos de sus alas dos rotondas destinadas, una de ellas al profesorado, y la otra a “cuarto de descanso de las señoritas alumnas”, con unas estilizadas ventanas que ofrecen una visión casi estereoscópica de la huerta de hoy, que será amplio campo de deportes mañana. Y si entran, podrán ver cómo se acota el amplio zaguán, a cuyos lados vuelan las escaleras, e incluso subir a la inacabable terraza, que ofrece una visión panorámica de la huerta y la ciudad.

Y todo esto mientras todavía resuenan en la ciudad los ecos de los desastres y miserias de la guerra, que siguen enlutando a muchos de sus habitantes.

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11 Comments

  • ajose.mula@carm.es
    10 diciembre, 2018, 17:24

    y pese a los años, el ceremonial en estos asuntos, sigue siendo muy parecido. Lo importante no es la ceremonia tradicional ni el protocolo, ni tan siquiera quien lo impulsó o lo inauguró, seguro que con toda pompa y circunstancia, sino lo que supuso para Lorca y su comarca el disponer de un Instituto de Segunda Enseñanza. Ahí estamos.

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  • Mercedes Martínez Gómez
    10 diciembre, 2018, 17:33

    Gracias por rescatar nuestra memoria

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  • Pedro Javier Gimeno Arcas
    10 diciembre, 2018, 18:55

    Necesario para Lorca y su desarrollo cultural

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  • Inmaculada sanchez
    10 diciembre, 2018, 19:18

    El «femenino», que buenos recuerdos. Gracias «Don José»

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  • Fernando Martínez Serrano
    10 diciembre, 2018, 19:58

    Sigue Pepe alegrádonos la vida.
    Somos unas de esas «almas formadas» en el Instituto;aunque lo del «profundo sentimiento religioso y heroico servicio a la patria» quedara luego un poco desvaído.
    Algunos hemos pasado en él bastante más de media vida.

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