QUE LA NAVIDAD SE TRADUZCA EN PAZ

QUE LA NAVIDAD SE TRADUZCA EN PAZ

No son necesarias grandes fiestas ni etiquetas para ser feliz ya que lo sencillo es lo más bello y transmisor de rayos de positividad y bienestar, dando primacía a ese feeling sagrado de la comunicación, del razonamiento que conduce a la paz y a la armonía y que ayuda en nuestra psique, nuestro equilibrio físico y psíquico y que los demás percibirán.

Es muy evidente el tinte materialista de estas fechas navideñas en regalos, comidas, celebraciones, vestuario, luces, adornos pero no debe olvidarse que la Navidad es nacimiento, es un renacer, resurgir, comenzar de nuevo y donde muchos de los deseos se traducen en promesas y proyectos, aunque a veces se reduzcan a un momento de euforia al compás de la música y el champán.

Pronto se irá un año caduco y nacerá el siguiente, dejando atrás las vivencias negativas y problemáticas de antaño .Se nota la ausencia de los que no están, a pesar de su presencia en el fondo de tu alma. Para muchos sin techo su Navidad será el mismo frío de días pasados, en la calle al calor de un cartón y una manta en contraste con la degustación de grandes manjares en techo cálido. Otros trabajarán ese día y son los verdaderos ángeles como las fuerzas de seguridad y el personal hospitalario, porque el reloj de la vida sigue su curso sin paralizarse.

Para muchos estas fechas representan ritos obligados, fechas concretas sin la espontaneidad de las reuniones de cualquier día del año con tu gente, con quien brindas con cada palabra, con la comunicación auténtica y sentida. No son necesarias grandes fiestas ni etiquetas para ser feliz ya que lo sencillo es lo más bello y transmisor de rayos de positividad y bienestar, dando primacía a ese feeling sagrado de la comunicación, del razonamiento que conduce a la paz y a la armonía y que ayuda en nuestra psique, nuestro equilibrio físico y psíquico y que los demás percibirán.

Que las luces y la iluminación con destellos y colores se irradie a todos los pueblos y personas eliminando la violencia, que nadie arrebate la vida a nadie, que la justicia sea justicia y no el peor de los errores, que la política sea en aras del bien común y no del bienestar y lucro personal, que los niños sigan siendo la prioridad de protección y la esperanza y el futuro. Y que siga siendo Navidad todos los días del año y renacer en nuestros corazones.

PAZ, PAZ Y VIDA.

Pilar Enjamio. Psicólogo

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