SIGLOS DE OLVIDO. LA FUENTE DEL ORO Y LAVADERO

SIGLOS DE OLVIDO. LA FUENTE DEL ORO Y LAVADERO

Si bien ahora se está interviniendo en ella, hay que comentar brevemente su dilatada historia a lo largo de centurias, siendo testigo mudo de decenas de generaciones de lorquinos que la han admirado, ya sea por su ruina, belleza o utilidad.

La Fuente del Oro es esa fuente que en ocasiones puede llevar a confusión, admiración o directamente ser ignorada. Para algunos puede ser simplemente un conjunto de sillares apilados en un agujero situado bajo el nivel de la calle pero es mucho más que eso.

Si bien ahora se está interviniendo en ella, hay que comentar brevemente su dilatada historia a lo largo de centurias, siendo testigo mudo de decenas de generaciones de lorquinos que la han admirado, ya sea por su ruina, belleza o utilidad.

Se trata de una fuente cuyo proyecto de intervención (que no estrictamente de restauración) se resume en la recolocación de materiales perdidos (restitución volumétrica y matérica) de manera que sea imposible o casi imposible diferenciar la parte original de la nueva según criterios estilísticos (teoría de intervención que por otro lado data del siglo XIX y que se dejó de utilizar hace mucho para evitar confusión en el espectador –criterios científicos-) y, como no, la incorporación de adoquines.

Pero retomando un poco su dilatada historia, y tal como apuntan varios autores, la Fuente del Oro aparece citada ya en época de Alfonso X el Sabio, concretamente en 1269, a propósito de la acequia de la que recibía agua y la concesión de la misma Fuente al Concejo. Se trata de una canalización subterránea situada bajo el lecho del río que recoge las aguas que filtraban del mismo (presa subálvea), la cual se colmató en varias ocasiones por las avenidas del Guadalentín, obstaculizando la llegada de agua a la fuente (recordemos que la Fuente del Oro tuvo una ubicación anterior a la que podemos ver hoy).

Tras ser arruinada igualmente por las avenidas, se trasladó al lugar actual, ejecutándose varios proyectos que también se vieron afectado por la acción del río. Entre ellos destacar los proyectos realizados por Juan de Uzeta y Jaime Bort. Atendiendo a dichos proyectos, el de Uzeta (1741) fue lógicamente un proyecto más escultórico y decorativo que el de Bort. A su llegada a Lorca desde Murcia, Bort dio al Concejo varias posibilidades para la reconstrucción de este servicio tan básico, incluyendo un lavadero.
Espín Rael habla del momento en que se traslada la fuente “del sitio que se encontraba frente a la Puerta Nueva, al pie de la Velica, al lugar donde ahora se halla”, siendo realizada por Uzeta. Así, Espín describe su decoración, esto es “dos escudos, una sirena y una concha de mármol, un San Clemente, y un San Indalecio, dos dragones, diez mascarones, un cordero, (sobre un libro) dos inscripciones, cinco canales, veinte y seis de bronce con costa de ponerlos, abrir dieciocho canales en la parte interior para que dichas figuras echen el agua”. Como afirma Espín, no quedó nada de lo anterior pues en 1802 una nueva y fortísima riada se llevó consigo gran parte del patrimonio y vidas de lorquinos.

Para ejemplificar la magnitud de aquella riada, desaparecieron y se tuvieron que derribar varias puertas de la zona como la de los Arcángeles o la de San Ginés por el lamentable estado en que quedaron tras la riada. Además, y según cuentan las crónicas e informes del momento, era tal la fuerza del agua que arrancó los retablos de la Iglesia de la Merced, llegando casi a cubrir los arcos de la Iglesia de San Cristóbal.

Como curiosidad, se puede ver hasta dónde llegó el agua ya que hay un sillar en la fachada de la Iglesia de San Diego que conmemora el nivel de la misma, sillar que nos hace tener una idea del drama que se vivió, con cientos de lorquinos muertos y desaparecidos.
Pero volviendo a la Fuente, junto a ésta se construyó posteriormente un lavadero, el cual recordamos gracias a fotografías y que, debido a lo exótico de su arquitectura, son cada vez más las voces que piden su reconstrucción volumétrica. Llegue a realizarse o no el proyecto, se trataba de un edificio de altísima utilidad pública en aquel momento, lo cual no impidió que se le añadieran cualidades estéticas.

Se trataba de un edificio “neo”, basado en la corriente orientalista del momento que, para simplificar, consiste en realizar construcciones con elementos propios de Oriente (o la idea romántica que de él se tenía), siendo España un caso especial al tener en el territorio ejemplos artísticos musulmanes o andalusíes, los cuales se incorporaban a las construcciones (como es el caso del Salón Nazarí del Huerto Ruano). Así, en el edificio podíamos encontrar elementos como almenas cordobesas o arcos de herradura, esto sí bajo la nueva visión o prisma occidental de tradición cristiana.
Como conclusión, debemos esperar a ver qué ocurre en esta nueva intervención en la Fuente del Oro, la última de una larguísima lista comenzó, como mínimo, en el siglo XIII, y ver si el solar que un día ocuparon los preciosistas lavaderos seguirá siendo un aparcamiento de coches o un aliviadero de perros.

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  • Johnny
    12 marzo, 2017, 11:12

    No nos quepa la duda que seguro será un cagadero de perros y de transeuntes (como lo que iba a ser el terreno adyacente). Si vemos las fotos del anterior lavadero, donde se ve una construcció n con arcos y columnas labradas y figuras escultóricas, seguro que de eso no queda casi nada, y no sólo porque se lo llevó casi todo alguna riada, sino porque muchas «piedras» de estas «adornarán» algunas casas de campo de algunos aprovechados personas que «se las llevaron». ¿Quienes?, pues para saberlo no hay que pensar mucho…
    Y otra cosa, de toda la vida en esa fuente ha brotado agua, e incluso hasta hace pocos años, hasta que las conectaron con una tubería que baja de la Merced y, según comentó un obrero que realizó el empalme, con las aguas fecales o desagües de la zona superior. Ese brote de agua, según los expertos, tenía varios litros de agua por minuto y no paraba de fluir. Si es cierto el conentario del obrero, sería un disparate muy fuerte y denunciable.

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