Sobre el TTIP y el CETA


Hablamos de acuerdos internacionales muy utilizados en los últimos tiempos por los medios de comunicación y que, sin analizar en profundidad, resultan interesantes en cuanto a las implicaciones que llevan consigo. Hace unos meses, se dijo NO al TTIP.

Redaccion
@elsoldelorca

Por el artículo 33 25 junio, 2017


Hablamos de acuerdos internacionales muy utilizados en los últimos tiempos por los medios de comunicación y que, sin analizar en profundidad, resultan interesantes en cuanto a las implicaciones que llevan consigo. Hace unos meses, se dijo NO al TTIP. Se trataba de un acuerdo comercial UE y EEUU. Los defensores del mismo exponen argumentos cuantitativos sobre lo que cada euros exportado se traduce en euros en contratación. Estos no son argumentos ni fiables ni suficientes.

Cuando hablo de estos asuntos, parece que el simple hecho de estar presente algún interés a favor de EEUU hace que agudice mis sentidos dada su trayectoria alrededor del mundo. Me gustaría exponer cómo esta modalidad de tratados tienen incidencia en la vida de los habitantes de países en los que sí se han consolidado.

Uno de los más conocidos el llevado a cabo entre EEUU, Mexico y Canada, TLCAN o NAFTA. En virtud de este acuerdo se promocionaban las relaciones comerciales en America del Norte con eliminación de algunas restricciones como el comercio de automóviles en lo que se «vendía» como una mejora para la sociedad mexicana que vería como iba a aumentar su nivel de renta y a mejorar las cifras de empleo. Esto no fue exactamente así ya que este tipo de acuerdos lo que al final consiguen, según sus detractores, es una presión a la baja de los salarios y una merma en la calidad prestaciones y de servicios de la sociedad.

Si bien con un análisis simplista pueden ser todo ventajas, esto no es así. Existen otros ejemplos en el planeta en el que esos bien publicitados acuerdos iban a hacer desaparecer la pobreza y lo que nos hemos ido encontrando con el paso de las décadas es que, tal como ocurre con la globalización, la riqueza no fluye de arriba hacia abajo sino siempre de abajo hacia arriba. Se produce una presión del precio del trabajo a la baja que hace que, al igual que los estadounidenses han visto estancados sus salarios desde los setenta en el resto del mundo occidental está ocurriendo lo mismo sin que nadie escuche cómo eliminar esa tendencia o paliar, al menos la misma.

Retomando un tema anteriormente tratado como el TTIP, este «CETA» adolece del mismo robo de soberanía democrática a los países participantes. Esto no se debe a otra cuestión que a la potestad que se le concede a las corporaciones internacionales de demandar a los estados a través de unas cortes de justicia arbitrales (ICS), eliminado la intervención de los organismos judiciales estatales.

Esto sí que es lo que realmente preocupa y debe preocupar. Habrá quien no lo crea porque le cuesta mucho leer y analizar lo que lee o si quiera que no se moleste en conocer si es así o no. En cualquier caso, eso es lo que se aprovecha para la instauración de este tipo de acuerdos con la aquiescencia social total. Cuando hay alguna voz crítica esta nunca es lo suficientemente formada y convincente como para conseguir sembrar la duda y generar el debate social y político necesario. Con que se utilicen argumentos como que se hace para desbancar la oleada de
productos chinos se tiene el aplauso generalizado. Aunque este sea un tema que realmente no puede ser tratado abiertamente por ningún país occidental dado el importe de deuda que ha ido adquiriendo China de los países occidentales.

Hoy se pone esta cuestión sobre la mesa porque para la ratificación por el Congreso de los Diputados se precisa la mayoría de la cámara y el PSOE se plantea su abstención aunque no haga nada con ese gesto. Simplemente unos cuantos titulares. Entre las cuestiones especialmente perjudiciales para el conjunto de la sociedad de este acuerdo destaca por ejemplo la laxitud en la normativa alimentaria canadiense con respecto a la normativa europea punto fundamental para la negativa al TTIP. Otros dicen que es una avanzada para retomar en el futuro un nuevo intento de TTIP.

Particularmente no tiene porqué simplemente adolece de muchas similitudes y lo que al final consigue no es otra cosa que frenar soberanía nacional y vaciar un poquito más las alternativas de los políticos, pero si ellos lo firman ¿será por algo o no?

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