Te la están metiendo doblá

Te la están metiendo doblá

Hay más ejemplos de cómo funciona este fenómeno y a mi particularmente me gusta mucho todos aquellos que tienen que ver con otorgar connotaciones negativas a una realidad para asustar a la población y dirigir el pensamiento

A ver cómo explico yo esto sin caer en el exceso del lenguaje ni parecer petulante o simplemente gilipollas y al mismo tiempo obtener la credibilidad a la que aspiro por vuestra parte. Mi propósito en este artículo es escribir sobre un término que nos está acompañando y nos va a acompañar de ahora en adelante: “posverdad”.

Gay Mercader, uno de los mayores promotores musicales de este país cuenta que la primera vez que trajo a los Rolling Stones a España, por el año 1976 y ya muerto el dictador, que tenía pensado producir el evento en Cambrils, pero  “alguien” hizo creer que los rockeros venían en camiones y se dedicaban a violar a las mujeres del pueblo. Así que tuvo que trasladar el evento a La Roca, pero nuevamente “alguien” hizo creer a los vecinos que este evento iba a ser una bacanal de sodomía y apocalipsis, y los vecinos le recibieron con una pancarta en la que se leía “Gay 76 No” y los vecinos le dijeron que nada de montar campamentos nudistas para homosexuales y todo esto era porque su nombre era Gay, y es aquí donde el bueno de Gay Mercader dice que esta mentira ya lo tuvieron que trabajar bien para que esto pasase. Al final tuvo que conseguir la Monumental de Barcelona para hacer el concierto, que se desarrolló sin contratiempos excepto por los botes de humo que arrojaron los “grises” a los asistentes. Bueno, pues esto de trabajar la mentira, incluso convertirla en algo industrial es algo que está pasando actualmente y de forma alarmante. Y no hablo de los que se creen que tienen un medio de comunicación por tener un blog en el que cortan y pegan información de otros medios, hablo de información a gran escala, y de mentiras preconcebidas con un fin. Este artículo se me ha quedado muy largo, lo sé, pero para un día tan frío como el de hoy tampoco hay nada mucho mejor que hacer, así que a leer.

¿Qué es la “posverdad”? He estado buscando definiciones y no he dado con ninguna que resulte comprensible en un primer vistazo, así que usaré varias de ellas para hacer una especie de monstruo de Frankestein para tratar de hacerlo comprensible. Sí, a veces hay que crear monstruos para hacer comprensible la realidad. Esto de las “posverdad” consiste en urdir estrategias de comunicación en los que la verdad objetiva influye mucho menos en la formación de una opinión pública que aquello que tiene más que ver con lo emocional, en resumen, algo que aparenta ser verdad es más importante para moldear la opinión pública que la propia verdad. En murciano una forma de definirlo sería: “mira zagal, te la están metiendo doblá y tu sin parar de darles la razón como un imbécil, así que haz el favor de no creerte toda la mierda que te cuentan”.

Yo pensaba que este neologismo era de reciente creación, pero su origen fue en 1992 en un ensayo de Steve Tesich, pero aplicado a los medios de comunicación y a la actualidad política fue en 2010 cuando el bloguero David Roberts le confirió la dimensión que tiene actualmente y en el último año, aunque esta técnica comunicativa es mucho más vieja. Es en el pasado 2016, cuando este término se ha popularizado hasta el extremo de que ha sido introducido en el Diccionario Oxford.

De acuerdo, pero ¿qué es esto de la “posverdad” y por qué tenemos que estar alerta? Pues porque nos engañan, hacen con nosotros lo que quieren y la población actual en general ha perdido el sentido crítico de la información con la que es bombardeada a diario, y son estos mismos hacedores de información los que han visto la utilidad de hacer el trabajo sucio a sus amos a través de técnicas de comunicación y más ahora teniendo en cuenta que cualquier pájaro que sea capaz de juntar dos palabras mediante una preposición o alguien que se dedica a copiar y pegar información de otros y sin citar fuentes ni nada, o peor, un gabinete de prensa de un ente público son capaces de moldear nuestro pensamiento como si en lugar de cerebro tuviéramos un hipnosapo en la cabeza. Ojo, y ya hay gente que está culpando a esto de las redes sociales, cuando son poco más de un medio de propagación de información, es decir, son las propias redes las encargadas de propagar una información, solo un medio, pero quien crea la información es alguien con otro propósito.

¿Cómo se hace? Pues de muchas maneras. Hay una que consiste en que el mensaje de una información sea el que el receptor desea oír, vulgarmente dar la razón como a los locos. Por ejemplo, si la gente tiene la percepción que ha habido un derrumbe tras un episodio de fuertes lluvias, el mensaje “posverdad” es el que da la razón y dice que sí, que es cosa de las lluvias, pero en ningún momento menciona la responsabilidad de los propietarios de tener en condiciones esa edificación o las décadas de abandono. Obviar otras causas lógicas de una realidad y solo reflejar una causa cuando lógicamente hay más es no decir una verdad completa. Pero  así se consigue el propósito de que la percepción pública sea la de que por coincidencia de pareceres sea asumida como la correcta.

Otra forma de “posverdad” es hacer imposible a la gente discernir entre que es falso o realidad hasta el punto de que se miente de forma estratégica en una campaña electoral y puede dar sus frutos, y muchos expertos están diciendo que la “Era Trump” que se avecina tiene mucho que ver con esto. Otro ejemplo claro en esto que escribo ha sido la de vueltas que se le ha dado al asunto de la guerra en Siria, hasta el punto que la mayoría sigue sin saber quienes son los buenos o los malos ni quien les venden armas, y por qué hay una “oposición moderada” que ha minado el país entero y masacrado pueblos y ciudades  y ni siquiera que es Siria ni donde está y por qué se originó ese conflicto que dentro de unos años, cuando alguien se atreva a contarlo nos avergonzará a todos.

Hay más ejemplos de cómo funciona este fenómeno y a mi particularmente me gusta mucho todos aquellos que tienen que ver con otorgar connotaciones negativas a una realidad para asustar a la población y dirigir el pensamiento y en esto hay verdaderos maestros. Se me viene a la cabeza la tozudez del mensaje de que Podemos ha sido financiado por regímenes poco recomendables según los medios y que la justicia ya ha dictaminado que no ha sido así, pero el mensaje ya ha calado y todos hablan de Irán y Venezuela como si no le compráramos petróleo a Irán ni les vendiéramos armas a Venezuela.  Y ya lo de los rusos es de traca: llega un medio y nos cuela que van a hacer en su tele un “reality-show” en el que va estar permitido matar al contrincante y nadie se cuestiona si eso es otra metida. O como esta semana pasada en la que hemos leído titulares en los que dicen que los rusos podrán pegar por ley a sus mujeres. ¿Y cuál es el propósito de los medios para que desde este lado del mundo tengamos esta idea negativa que desde octubre de 1917 tenemos de los rusos? Pues está claro.

¿Cómo podemos combatir esto de la “posverdad”? Pues con sentido crítico y ejercitando el cerebro con esa gimnasia tan sana que es pensar. Cualquier información que nos llegué que parezca falsa por ser impactante lo más seguro es que acabe siendo falsa o “posverdad”, así que hay que asegurarse, ir a las fuentes, dudar, documentarse, preguntarse por el propósito de esa información (votos, dinero, etc.). Al fin y al cabo solo queda pensar por uno mismo y esto es precisamente lo que tratan de evitar los verdaderos dueños de la información.

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