Testamento y Testamento Vital

Testamento y Testamento Vital

Testamento y Testamento Vital, términos que todos conocemos pero no nos gusta usar, bien por nombrar a la «bicha», bien porque entendemos de «mala educación» hablar de lo patrimonial, bien porque no tenemos una cultura demasiado asentada que se salte los eufemismos por la vía directa. Hablemos del Testamento. Según definición de la RAE: «nombre

Testamento y Testamento Vital, términos que todos conocemos pero no nos gusta usar, bien por nombrar a la «bicha», bien porque entendemos de «mala educación» hablar de lo patrimonial, bien porque no tenemos una cultura demasiado asentada que se salte los eufemismos por la vía directa.

Hablemos del Testamento. Según definición de la RAE: «nombre masculino. 1. Declaración voluntaria de una persona expresando lo que quiere que se haga con sus bienes después de su fallecimiento; es un acto solemne sometido a ciertos requisitos de forma y en el que necesariamente consta la institución de un heredero.»hacer testamento; fue a la oficina del notario para hacer su testamento».
Y testamento vital, nuevo término, bueno no tan nuevo, está usándose actualmente y cada vez más: «testamento vital. Documento en el que un individuo explicita las instrucciones que deberán tenerse en cuenta cuando su estado de salud no le permita expresarlas él mismo, especialmente en lo relativo a tratamientos médicos y al posterior destino de su cuerpo y órganos».

Regulación legal en Murcia actualmente: BORM Número 164 Martes, 19 de Julio de 2005 Página 17253
I. COMUNIDAD AUTÓNOMA
1. DISPOSICIONES GENERALES
Consejo de Gobierno 8603 Decreto n.o 80/ 2005, de 8 de julio, por el que se aprueba el reglamento de instrucciones previas y su registro.

Cuando hablamos de estos temas hemos de tratarlos con la mayor normalidad, y para eso habremos de saber cuándo estamos ante la oportunidad de realizarlos. Desde aquí queremos informaros que son completamente necesarios y ya casi de uso rutinario para la mayoría de los españoles. Para el testamento «sin más», podríamos decir que hacer un testamento es tan sencillo como ir a un notario con unos cincuenta euros (más o menos) y, ante él, indicamos qué queremos que ocurra con nuestros bienes cuando ya no estemos, resumido pero así. Del mismo modo, el mismo Notario, como garante que es de la legalidad, deberá de velar porque seamos plenamente capaces para dicho otorgamiento, y nos informará de los detalles y consecuencias de nuestra decisión.

Después, el camino para nuestros herederos es mucho más fácil porque dicho documento aparecerá en un certificado de ultimas voluntades que nos será expedido en las diferentes Gerencias Territoriales dependientes del Ministerio de Justicia que, junto con el certificado de defunción y el testamento dará la posibilidad a los herederos de poder llevar a término todas las operaciones sucesorias, como indica el mismo documento notarial.

En estas operaciones no nos hemos detenido en la mención al Impuesto de Sucesiones, el cual, aunque suenen campanas de eliminación, por el momento (abril 2017) en la Región tenemos que cumplimentarlo en el plazo de seis meses desde que se produce el deceso, pudiendo ampliar dicho plazo si existen razones fundadas y se solicita a la Comunidad autónoma antes de que expire dicho plazo (ojo, quinto mes como máximo).

Aunque no es intención de esta parte meternos en los importes a liquidar por este comentado impuesto de sucesiones, lo único que puedo indicar es que para familiares ascendientes o descendientes directos el importe es bajo siempre que el importe del caudal hereditario no sea superior a los cuatrocientos mil euros (casi siempre, vaya).

En otros casos, el impuesto puede resultar muy gravoso, no solo cuando heredemos a tíos, sino si además el importe supera la cantidad indicada. Motivos estos que han hecho a las autoridades plantearse la necesidad de eliminarlo o mitigar sus efectos. Del mismo modo, se pueden dar otros supuestos como por ejemplo el siguiente: imaginemos que ya no estamos en plenas facultades mentales, estamos enfermos, y algún familiar nos lleva a hacer testamento y el notario no se da cuenta. Hacemos otro testamento cuando ya no estábamos en nuestro juicio, ¿qué ocurrirá con los herederos elegidos en el primer testamento? El testamento válido siempre va a ser el último que fue otorgado. En caso de que se haya efectuado en fraude o con abuso del presunto incapaz no incapacitado habrá que recurrir a los Tribunales con la prueba que tengamos y enfrentarnos a un procedimiento de entrada, complicado, pero necesario si queremos proteger el patrimonio.

Ahora del testamento vital. Al margen de lo patrimonial, existe la posibilidad de poder decidir sobre nuestro cuerpo y el tratamiento que queremos darle, también si no queremos que nos realicen determinados tratamientos, o si no queremos que nos alarguen la vida artificialmente. Existe una alternativa legal. Esa es la que nos otorga la figura del Testamento vital. Esta es una figura disponible en nuestra región y que a muchos tranquiliza. Engloba situaciones como la de decir qué tratamientos no queremos recibir en caso de no poder verbalizarlos ante nuestro equipo médico. Qué instrucciones damos de cara a situaciones médicas graves tales como una enfermedad en estado terminal.

Para poder llevar todo ello a término necesitaremos, como mínimo:
– Tener conocimiento de las herramientas que tenemos a nuestro alcance, tanto para nosotros, como para
nuestros familiares.
– Ser consciente de cuál es nuestra voluntad respecto estos extremos y en caso de encontrarnos enfermos
ya, debemos conocer la situación médica, si estamos ante un diagnóstico de una enfermedad grave.
– Conocer el estado y la evolución temporal de la misma.
– Tomar las medidas legales desde el primer momento siempre con ayuda y asesoramiento de los
profesionales competentes en cada momento.

Hoy disponemos de esta información ya en nuestros centros de salud y centros hospitalarios. También está disponible en la web de la Comunidad Autónoma. Todos hemos hecho la misma reflexión: «Si yo me encontrase en tal situación, querría que conmigo…». Y siempre hay alguien, normalmente el que en dicho fatídico momento debería tomar la decisión, que o bien calla porque no está de acuerdo, o bien dice «ya veremos» o cualquier otra que pueda hacer pensar que no va a cumplir tus deseos. Y no olvidemos que tu vida es tu vida, y que si tienes claro que quieres una cosa o no quieres la otra, puedes dejarlo expresado. Se te respetará y evitarás tomar decisiones tan difíciles a tus queridos.

Del mismo modo que tomamos las decisiones patrimoniales cuando vamos a un Notario y decimos qué queremos que ocurra con nuestro patrimonio, en todos los centros médicos y hospitales tenemos a nuestra disposición lo que se conoce como testamento vital, ese documento que firmamos para determinar si queremos o no que se nos alargue la vida con medios técnicos ante determinadas situaciones médicas que nos pueden ocurrir y a qué persona queremos autorizar para tomar esa decisión en caso de no poder tomarla llegado el momento. Aunque son unas notas, esperamos que sirvan para iluminar el camino que alguien pueda estar atravesando
en un momento dado.

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