Trilogía musical para acabar tocando todos los (tonos) bemoles. Segundo Movimiento


Aprovechando que hoy comienza el irrepetible y genuino 'Festival Internacional de Folclore', el único en su género de este año por lo que tengo entendido, y que, además, no han querido que veamos Madama Butterfly con la señal en directo desde el Teatro Real de Madrid (nos sobran ineptos), vamos a seguir avanzando con esta trilogía musical.

Martin Campoy
@MartinCLopez

La impertinencia consecuente 29 junio, 2017


Aprovechando que hoy comienza el irrepetible y genuino ‘Festival Internacional de Folclore’, el único en su género de este año por lo que tengo entendido, y que, además, no han querido que veamos Madama Butterfly con la señal en directo desde el Teatro Real de Madrid (nos sobran ineptos), vamos a seguir avanzando con esta trilogía musical para acabar tocando todos los (tonos) bemoles. Lo vamos a seguir llamando trilogía, pero mucho me temo que habrá un cuarto movimiento para dejar un poco más de tregua al nuevo equipo de gobierno, y más espacio a esta historia.

En el año 99, hubo un par de eventos en Lorca que destacaron por encima de todo los demás, el primero fue un viernes de mayo en el que una grandísima afluencia acudió a la plaza de toros al concierto de Extremoduro, con unos tales Fito y Fitipaldis de teloneros y que presentaban su primer disco y que ni dios hizo ni caso. Aquello fue un conciertazo impregnado por los más diversos aromas y en el que, a su término, la estatua de Pepín sirvió como una especie de fotogoal para los más pasados de rosca (alguna foto hay por ahí) pero no hubo ningún destrozo ni nada parecido. Recuerdo que al día siguiente, la “gente normal” del pueblo hablaba de que aquello fue poco menos que un aquelarre de drogas, sodomía, muerte y destrucción, pero nada de eso, tan solo fue un gran concierto y una gran fiesta al módico precio de 1800 pesetas y en el que pudimos comprobar como “El Robe” no estaba para morirse ni mucho menos.

El que si estaba para morirse era “El Yosi” de Los Suaves, que encabezaron el II Lorca Rock en una calurosa noche de julio en el patio del cuartel y cuyo concierto o se nos hizo corto, o es que fue corto. No obstante, ese año ya se veía en cuanto a montaje, logística y demás, que Lorca Rock, a poco que fuera apoyado se podría acabar convirtiendo en un gran festival.

En cuanto a la feria, ese año se notó claramente que no hacía falta hacer electoralismo en su programación, pues ya habían sido las elecciones, pero más allá de Los Panchos, Los Cucas, o Los Puntos, también en el cuartel y en el segundo sábado de feria se programó un festival con S.A, Reincidentes y Narco. Hablar de estos tres grupos es hablar de lo mejor que había en aquellos años en la escena del RNR radical, trasngresivo, independiente, etc. Y además en Lorca. Recuerdo que S.A (una banda muy agresiva en sus composiciones y directo, y con la vitola de ser abertzales, comeniños y los que asesinaron a los reyes magos) hicieron uno de los mejores conciertos que he visto en mi vida, muy pasado de decibelios tal vez. Aquello tuvo una gran afluencia de público, el cual tuvo que pasar por taquilla y comprar su correspondiente entrada. Creo que también fue en ese año, o tal vez el anterior que la feria la cerraron, unos murcianos a lo que les tengo mucho cariño “Fenómenos Extraños” en el Huerto de la Rueda, y que vestidos con sus camisetas del Real Murcia (hoy irían cinco o seis tarugos del “lorquinismo” a increparles) nos regalaron sus mejores temas aquella noche de domingo a todos los “pintas” del pueblo (éramos unos cuantos), “Si yo soy tu novio, por qué te mete mano Antonio”, “No tires cáscaras de pipas al suelo” “¿Dónde cojones puso el carro Manolo Escobar?” “Eva es ninfomana”, “Punk en la panadería” y su despedida con “Mi huertica murciana” auténtico himno regional y chispeando que estaba y todo.

Llegamos al año 2000, y Lorca Rock coincidió con la programación de la feria, y el incombustible y eterno Rosendo nos ofreció un señor concierto. También pudimos ver a Avalanch con su formación clásica, ¡ah! Y a Marcos Rubio subido a un escenario con una cabeza de cerdo en cada mano con su proyecto S&G. Aquella feria sería recordada por el pelotazo del concierto de Estopa en el Huerto de la Rueda y donde no cabía nadie más y en el que por suerte no hubo que lamentar desgracias.

El año 2001 fue el de la consolidación definitiva de Lorca Rock, o eso parecía, porque sin comerlo ni beberlo nos prepararon para feria un cartel con la despedida de Platero y Tu, Barricada y sobre todo la incorporación internacional de ese grupo del que todo el mundo hablaba por su juventud, Childrens of Boddom, pero cayó tal manta de agua aquel día que recuerdo llegar llorando y con el agua por las rodillas a la puerta del cuartel:

-Pero, Martín ¡cojones! -¿Cómo vamos a arrancar el festival si no tenemos zodiacs y el Fito dice que no sabe nadar?

Aquella noche, por los bares de la calle Álamo solo se veía a gente de fuera cariacontecida y echando pestes del Plan Hidrológico Nacional y del Agua para Todos. Y el resto de la feria, pues lo normal de aquella época, que si Camela, que si Manolo García, que si Víctor Manuel y Ana Belén…¡ah! Y un concierto muy curioso, el de Medina Azahara con una violinista que le dio otro aire a los temas de siempre, se llamaba Carmen Virus.

En el 2002, teniendo en cuenta que había que prepararse para rascar en las elecciones municipales del año siguiente y que lo que lo había petado era lo de ‘Operación Truño’, en feria vinieron absolutamente todos los triunfitos. Aquí voy a exponer una de mis teorías musicales para saber si una canción es buena o no; buscad en youtube “Europe living a celebration” y escucharla con atención. Si sentís vergüenza es porque esa canción es mala. Dentro de unos meses probad con Despacito y veréis. Pero sin duda, el evento musical del año fue el Lorca Rock en el que cuatro bandas de talla internacional y otros tantos nacionales metieron a más de 10.000 personas en el cuartel. Manowar, Slayer, Gamma Ray, Doro…aquello nos puso a jugar en otra división. Para el recuerdo queda la imagen de los Manowar tocando arreglos de flamenco en sus largos punteos y la cara contrariada de la peña al oír esa movida. Yo sé por qué se pusieron a tocar esos fraseos que no terminaron de sonar nada bien, y que gracias a eso conseguí entradas para el festival, pero esa historia me la guardo. También recuerdo a Don Miguel Navarro subido al escenario con un gorra en plan amo del corral dirigiendo unas palabras al respetable. Yo ya vivía y estudiaba en Murcia. Allí había y hay una gran escena local y apoyada por los autoridades y medios de comunicación, y un gran número de salas donde ver a buenas bandas durante todo el año, así que me desentendí bastante de Lorca los años siguientes, pero sin perder de vista nunca Lorca Rock, que ya jugaba en primera división y que si el público no fallaba (y no falló) acabaría en Champions.

También en 2002 empezó una cosa que seguro que os suena y que se llamaba Espirelia y que murió en 2010 y considero que con razón y mira que vino gente muy buena a tocar a Lorca. Pero si Dulce Pontes toca sola, si Ara Malikian toca solo, sin Joe Cocker toca solo, si Bob Dylan ni siquiera es capaz de llenar media plaza de toros, si metes en escenarios de mierda y sin cobrar entrada a gente como Stanley Jordan y Lorca mientras está viendo el fútbol…pues no tiene sentido. Pero esto de Espirelia da para otra Impertinencia que dejaría muy mal al pueblo de Lorca. Es lo que hay.

El año 2003 es crucial para entender la historia reciente de la música en Lorca. Lorca Rock podría haber tenido otro cartel, pero por temas que no vienen al caso y que tampoco conozco del todo, en tiempo record Marcos Rubio enmienda el entuerto y nos ofrece un festival de tres días en pleno mes de agosto en el que por muy poco dinero (60 €) podemos ver en Lorca a Scorpions, Steve Vai, Clawnfinger, Uriah Heep, The Gathering, Y&T y una buena colección de bandas nacionales de primer orden. Aquello fue una gran fiesta, sobre todo el primer día con Scorpions demostrando que aun les quedaba estilo y juventud. Jamás Lorca ha tenido tanta vida en un mes de agosto como ese año.
Y en feria, pues lo normal, que si la Cabra Mecánica, que si María Dolores Pradera, Juantxi que lo apostó todo y bien hubiera estado que lo hubiera conseguido, y sobre todo el bolo de Rosendo y Luz Casal en la plaza de toros.

En 2004 no pude asistir a Lorca Rock por temas de trabajo (fue la única edición, junto con la de la inundación de 2001) que me perdí, pero cuentan que Europe (los del Final Countdown) hicieron un señor concierto. Y en feria, pues que si El Barrio, que si Mikel Erentxun, que si Chayanne, pues eso.

2005 cambió la historia de este pueblo. En enero Iron Maiden anunció que iba a hacer una gira tocando solo temas de sus tres primeros discos y con la escenografía de aquella época (1978-1982) y que la única fecha en toda España iba a ser en Lorca. Hablar de Iron Maiden es hablar de una banda de Heavy Metal que ha creado estilo propio, tendencia y siempre un par de escalones por encima del resto. Con perdón de la comparación, son los Beatles del Heavy Metal.

Además de ellos, conforme iban pasando los meses, se iban anunciando bandas para el festival. Dream Teather, Lacuna Coil, etc. Y cerraban el festival los más grandes del metal cristiano Stryper. Sí, el festival acabó rezando un padre nuestro en inglés. Un cartelón al que se le puso un precio de 70 euros anticipada y 78 en taquilla. Como anécdota decir que el festival llegó a tener una campaña de promoción en los principales canales de televisión nacionales.

Pues bien, llega el 18 de junio, un calor pues como el de estos días, y me planto a la hora de la apertura de puertas para ver a las primeras bandas y me encuentro a miles de personas de todo el mundo haciendo cola. Había banderas portuguesas, italianas, francesas… y tras una hora al sol conseguimos entrar y aunque nos perdimos el primer grupo aquello nos colocó en la Champions. Entre 20.000 y 25.000 personas abarrotamos el Huerto de la Rueda, allí se hablaban todos los idiomas, fraternidad, buen rollo… .Por las alamedas no paraba de subir y bajar gente, cada tren venía lleno de melenudos. Incluso mi tío Luis, ese año puso un merendero al lado de la vía y por ser lugar de paso al festival le sugerí que pusiera una barra con grifo de cerveza. A día de hoy aun me sigue dando las gracias. Nunca en Lorca (quitando la Semana Santa) ha habido un evento cultural con tal magnitud y en el que hubiera participado tanta gente.

Pero de lo que más me acuerdo de ese año fue un despertar que tuve después de una noche de “elige tu propia aventura” y en el que la que era la chica que por entonces me soportaba, puso, como el que no quiere la cosa, unas piezas interpretadas por Narciso Yepes.

-Oye, ¿tu sabes qué ese señor que toca era de mi pueblo?
-¿En serio? ¿Y no lo habéis hecho alcalde honorífico?

Continuará…

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