Un año con Trump


Sorprende como los supremacistas blancos han aflorado cual estela del actual Presidente, pretendiendo llevar a su país a ser grande de nuevo apoyando las tesis y los discursos de «Trump».

Dulce Libertad Sandoval

Por el artículo 33 14 enero, 2018


Hace algo más de un año escribía sobre la victoria del Sr. Donald Trump frente a la señora Clinton y lo mucho que le costó a ella digerir tal hecho. También hablábamos de lo que podría ocurrir en el futuro. Hoy, unos cuantos meses después transmito que no estábamos demasiado desencaminados cuando hablábamos de un posible recrudecimiento del conflicto racial.

Del “buenismo” de Obama al “yankismo” de Trump

Sorprende como los supremacistas blancos han aflorado cual estela del actual Presidente, pretendiendo llevar a su país a ser grande de nuevo apoyando las tesis y los discursos de «Trump». Los mismos supremacistas fueron los que votaron al Sr. Trump para que les devolviera las factorías deslocalizadas durante décadas, teniendo como respuesta a este año que aún no han vuelto a los EEUU, y por lo tanto no se han devuelto esos millones de empleos. Veremos lo que ocurre en el resto de mandato.

La capacidad del Presidente para escandalizar y provocar a medio mundo resulta innegable, veámos cómo ha conseguido con una simple declaración sobre la capitalidad de Israel que haya muertos en las calles a miles de kilómetros de su confortable casa, y todo ello sin que él se inmute por tales hechos. Lo mismo ocurre cuando menosprecia a mujeres por serlo o llama «agujeros de mierda» a países pobres y ocurrencias varias. Afortunadamente en los EEUU de América la división administrativa consigue que, a pesar de tener un presidente como éste, algunos aspectos de la vida de los ciudadanos no se vean especialmente afectados.

Veamos por ejemplo su empeño en acabar con el «Obama care». Con él ha conseguido que familias que, gracias a ese plan podían tener su asistencia sanitaria por algo más de doscientos dólares mensuales por persona, se les encarezca a miles de dólares mensuales, dejando fuera a millones de personas que, según el Estado en el que vivan podrán tener esa sanidad o no, por ser un Estado más o menos garantiste y social. Según hemos podido ver durante este periodo este señor tiene una única misión presidencial: borrar todo lo que Obama ha hecho en su mandato por puros motivos raciales, y todo ello sin entender límite alguno a sus actos. En consecuencia de todo ello , al menos a simple vista; aparece la revancha y tal revancha cuando tiene su reflejo en la sociedad no es demasiado halagüeño para la pacifica convivencia de un país que, como el estadounidense, aún no reconoce su origen en el indio nativo americano sino que lo reconoce en los pioneros y colonos que llegaron desde los siglos XV y XVI.

No obstante el sistema norteamericano parece que está lo suficientemente pensado y confeccionado como para evitar que un Presidente pueda decidir unilateralmente cualquier ocurrencia y llevarla a cabo. Más aún parece que en el caso de Trump, pueden tratarlo como a un niño que lo dejan decir lo que se le ocurra, hacer comparecencias y estar en los periódicos a diario pero a nivel Congreso y Senado ya se le paran los pies incluso por los de su propio partido. Esto es realmente interesante y creo que pone a prueba con cada acto la democracia americana, y a día de hoy creo que podemos concluir que su sistema democrático está a prueba de «Trumps».

Afortunadamente tienen un sistema elaborado para sobrevivir en sí mismo y por encima de cualquier político, por relevante que éste sea. Sorprende a cualquier europeo, más concretamente a cualquier español, que la tasa de
paro de un país como este se sitúe en un 4,2%, es completamente inimaginable, pero también lo es el importe del precio del trabajo. El precio por hora que perciben los trabajadores. He leído sobre la economía estadounidense y de cómo se quejaban de la pérdida de poder adquisitivo de un americano medio al estancarse sus retribuciones salariales desde los años setenta y ochenta. Probablemente en términos abstractos esto no se aprecie pero en términos relativos si, pero no obstante depende de quien lea esos datos le parecerá algo horrible, música celestial o algo completamente indiferente puesto que quien quiere trabajar, trabaja, que al final es lo que el ciudadano al final precisa. Puede que a un norteamericano medio dedicado al sector industrial que ha perdido su empleo en una factoría no le parezca lo mismo que a un trabajador del sector servicios que trabaja en una gran ciudad porque este último no ha parado de trabajar.

Es precisamente por tratarse de un país tan vasto, por lo que no se pude generalizar. Tiene 50 estados y cada estado tiene peculiaridades que vienen determinadas por múltiples factores como la ubicación, la geografía, la meteorología, la ideología predominante, etcétera. Recibe tradicionalmente mas de setenta millones de turistas al año. Al parecer, según las estadísticas, Trump también ha conseguido durante su primer año a cargo del gobierno que esta cifra se reduzca puesto que la reducción para el año 2017 ha sido de cuatro millones menos aproximadamente y para el año 2018 se prevén de más de seis millones menos de turistas. Todo esto no se queda solo ahí, pues al parecer también se han reducido las matriculas de estudiantes extranjeros como por ejemplo mejicanos, con una concreta incidencia en California por su especial vinculación con México. Igualmente se ha reducido la afluencia de visitantes procedentes de países musulmanes. Pero no sólo ellos, los suecos también castigaron al Presidente y otros muchos europeos hicieron lo mismo procediendo a cancelar vuelos previstos y visitas previstas por sus declaraciones sobre la inmigración y la prohibición de acceso a suelo americano de países árabes.

No obstante las cifras no son tan alarmantes y no se evidencian tan claramente debido a que las cifras estadounidenses son bestialmente inmensas. Ya para concluir hemos de indicar que todo el país espera la llegada del milagro económico que iba a traer este hombre, incluso sus votantes continúan esperando el retorno prometido de las empresas deslocalizadas, aunque puede que esa ya sea otra historia. En esta línea y siguiendo su lema de «America First» el Presidente ha declarado «la guerra comercial» a China y Rusia. Suponemos que esto también traerá consecuencias y convulsiones pero mientras tanto seguiremos de cerca todo cuanto acontezca al respecto y hasta donde es capaz de llegar este hombre.

Feramur 2018

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