UN CHICO DE BARRIO GANADOR DE SUPERVIVIENTES

UN CHICO DE BARRIO GANADOR DE SUPERVIVIENTES

Al revés que el resto de concursantes con discusiones continuas y subidas de tono, con tono agresivo e hiriente, este chico se asemejaba a un Pastor que guía fomentando la concordia y el perdón.

Este concurso es lo mejor de toda la cadena Tele 5 y una verdadera terapia para muchos enfermos hospitalizados o aquejados de alguna dolencia o en tratamiento de recuperación en sus propias casas. Los logros en el juego ejercen una acción estimulante y positiva en el enfermo que se atreve a luchar y a superar retos.

Todos recordamos al joven que acuñó el término ‘vida mártir’ y su espontaneidad nos hizo reir. Triunfa la sencillez, la humildad, la buena gente de barrio. La figura de sus abuelos siempre presente y la de su hijo para el que quería ser un héroe llegando en helicóptero a Madrid.

Tiene Omar algo esencial y es ese espíritu de equipo, de compartir, de todo es de todos, además de dar gracias por los alimentos. Al revés que el resto de concursantes con discusiones continuas y subidas de tono, con tono agresivo e hiriente, este chico se asemejaba a un Pastor que guía fomentando la concordia y el perdón.

La empatía, otro de sus rasgos de conducta, el consolar al que sufre angustia o está desanimado transmitiéndole una óptica nueva teñida de fe y de esperanza. A mí y a muchos nos ha gustado la naturalidad de este muchacho y en cuyo diccionario la prepotencia no existe. Un auténtico superviviente en la unión con el medio, el espacio y los demás.

Reconocía sus errores, conocía sus limitaciones pero quería aprender, descubrir lo que desconocía. Su calificativo de hermano para dirigirse a sus compañeros le hace ver una persona cercana, próxima conviviendo con un grupo al que en ese momento consideraba familia.

Tampoco olvidaba a su familia íntima, a su sangre y les ofrecía su lucha y sus retos. Ojalá existieran más Omar conciliadores en esta agresiva sociedad donde prima el narcisismo y el egocentrismo, la superioridad del uno frente al otro. Pensar en los demás es algo actualmente en desuso en una concepción vital materialista y en donde los sentimientos son reducidos a un segundo o último plano.

BRAVO POR LA SENCILLEZ Y HUMANIDAD DE UN CHICO DE BARRIO que respeta a los demás y los considera parte de su vida y del entorno le ha tocado vivir.

Pilar Enjamio. Psicólogo

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