PARA SER UNA MAMÁ PERFECTA HAY QUE SER UNA PERSONA IMPERFECTA


Más a menudo de lo que os creéis, me encuentro en mis pequeños pacientes, problemas que llevan como una de las causas, el malestar de sus madres por no poder conseguir conjugar todo tan bien como ellas desearían y que se llega a reflejar finalmente en el trato que les dan, por los sentimientos horrorosos de culpa. Sin pretenderlo, por supuesto.

Redaccion
@elsoldelorca

Hablando Bajito 29 octubre, 2016


Os estaréis preguntando el porqué del título del artículo de hoy, y porqué vamos a hablar de nosotras en lugar de nuestros hijos. Pues muy fácil. Porque si nosotras somos personas imperfectas (afortunadamente), seremos madres imperfectamente perfectas, y de esa manera podremos hacer que nuestros pequeños crezcan con ese margen de error que a veces no les permitimos, que tan infelices les hace y que tan inseguros les convierte. Nuestro estado de ánimo influye directamente en ellos, por eso hemos de cuidarnos un poquito más.

En la sociedad en que vivimos, las exigencias culturales que recaen sobre las mujeres son muchas. Las presiones sobre nuestro físico, nuestra inteligencia, nuestro desarrollo profesional aumentan a medida que nosotras mismas vamos creciendo. “Tenemos” que tener una vida plena en ocio, viajar, ser sociables, hacer deporte, estar guapas, ser buenas compañeras, ………..y cuando llega esto de la maternidad, también las mejores.

Tenemos tan interiorizado que debemos hacerlo todo bien, que tenemos que controlarlo todo, que tenemos que hacer malabares para conjugar todo eso de lo que hablábamos antes, que vamos inflándonos como globos, acumulando frustración, cansancio, malestar hasta que llega el momento en el que no estamos bien. A los papás les pasa, pero menos; seamos realistas.

Mamás, es INCOMPATIBLE hacerlo todo bien, y a la vez estar sanas mental y emocionalmente. No es posible. Además de ello, y pensando en nuestros hijos, preguntaos qué tipo de mensaje les transmitimos. No nos permitimos gritar a veces, buscar espacio personal, llorar, decir “no lo sé”, estar con mucho sueño, poca paciencia o deseando que llegue la hora en la que se vayan a la cama. Digo no nos lo permitimos porque cuando lo hacemos, nos sentimos culpables. Cuando eso pasa un día y otro y otro, y no nos damos el beneplácito de sentir y comportarnos como personas que somos, al final terminamos estallando como madres y transmitimos a nuestros hijos el malestar de una persona-madre, imperfectamente perfecta.

Les enseñamos que tienen que no enfadarse, que no tienen que equivocarse y a ser los primeros en todo cuando eso es IMPOSIBLE. Con lo sano y natural que es aprender a equivocarse y a pedir perdón, a no ser el primero en nada para no sentirte el último si llegas el tercero o el sexto. Es como si la mujer perfecta fuese la madre imperfecta y la madre perfecta, la mujer imperfecta. Seamos personas imperfectas. Solo así podremos ser mujeres y madres perfectas.

-Muchas mamás van estresadas por tener que conjugar a la perfección todo. Sus hijos, también.
-Muchas mamás se sienten culpables por no ser perfectas. Sus hijos, también.
-Muchas mamás están frustradas. Sus hijos, también.

Más a menudo de lo que os creéis, me encuentro en mis pequeños pacientes, problemas que llevan como una de las causas, el malestar de sus madres por no poder conseguir conjugar todo tan bien como ellas desearían y que se llega a reflejar finalmente en el trato que les dan, por los sentimientos horrorosos de culpa. Sin pretenderlo, por supuesto.

Más a menudo de lo que os creéis, me encuentro en mis pequeños pacientes, problemas que tienen que ver con una demanda excesiva por parte del entorno, a la que son incapaces de dar respuesta. La tristeza, el enfado desmedido, la nula comunicación, el desconcierto, la desmotivación de nuestros hijos, es muchas veces provocado por lo que les exigimos. No aprendemos. Nosotras nos quejamos de lo que se nos ha exigido y exige. No nos permitimos fallar, fallamos, y nos sentimos tristes, enfadadas, aisladas, desconcertadas y desmotivadas. Pero les hacemos lo mismo. Ahora me entendéis, verdad?.

No todas tenemos los mismos recursos, no todas somos Angelina Jolie con su prole de niños perfectamente imperfectos. Debemos reconocer cuáles son nuestros puntos débiles para intentar mejorarlos; eso siempre. Pero debemos permitirnos no seguir todo lo que nos dictan, no frustrarnos por no poder llevar todo perfectamente equitativo, equivocarnos y pedir disculpas por ello.

Tenemos que saber cuáles son nuestros ritmos, conocernos para así conocer a nuestros hijos, y solo de esa manera, aprenderán a hacerlo ellos también. Mamás, la interacción con nuestros niños es única e irrepetible, y la interacción con nuestro rol de “persona”, también. La seguridad en uno mismo, pasa por conocer nuestros límites.

“LA PERFECCIÓN ES TERRIBLE. ELLA NO PUEDE TENER HIJOS”. Sylvia Plath.

Muchísimas gracias por seguir conmigo.
Amor García Mula. Psicóloga infantil, juvenil y de familia.

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Una respuesta a “PARA SER UNA MAMÁ PERFECTA HAY QUE SER UNA PERSONA IMPERFECTA”

  1. juani dice:

    Me ha encantado. Que verdad tan grande….

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